jueves, 23 de diciembre de 2010

Por qué gano.

Competir es una lucha, en la que un fin es el objetivo y anhelo de dos o más personas. Ganar o no depende de las actitudes, de las aptitudes y de la forma de desarrollarlas para lograrlo. Por momentos la lucha es pareja, empate, mitad y mitad. Pero por otros momentos la lucha se convierte en un robo, en una ridiculización, en algo sin sentido. Que una liebre compita contra una tortuga en una carrera es ridículo, porque la liebre le gana por goleada.

Cuando la creatividad para llegar triunfar tiene protagonismo, se puede decir que es una carta difícil de ganar. Un ancho de bastos, como para dejar la mínima esperanza de que la espada venga a competir, a dar una estocada, a pedir revancha. Pero no es simple encontrarla, no nos acompaña siempre la suerte, nos deja inmóviles esperándola.

Las miradas cómplices de tener esa carta en las manos, el as que puede cambiar el destino de la lucha, de la competencia, del ganar, es mi silencio. Silencio de otorgar el mejor lugar, de aceptar las palabras justas, creativas, inspiradoras. Silencio de ahogar miles de palabras en una sonrisa, silencio de no querer aportar más por miedo a olvidar esa última palabra encantada. Silencio, de admirar. Silencio.

Este silencio me es un ancho de espadas, porque gano, gano esta competencia, por quedarme sin palabras.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Metafísica en contra del ser.

Ellos siempre escucharon hablar del otro, pero nunca quisieron aceptar que podían tener razón. Creían que su verdad era la verdad absoluta y que nada podía ya igualarlos. Necesitaban creer en ellos mismos para subirse al pedestal del éxito y sentirse más de lo que son. Ellos iban por el mundo caminando y haciéndole creer a la gente que ellos iban a marcar sus vidas, que por ellos pasaba la suerte o la fatalidad de las personas, solo por ellos.

Llenaban de ilusiones, o desarmaban ideales a quien necesiten una respuesta, un consuelo, una salida. Algunos creían en uno, otros en el otro, o se refugiaban en la que más le convencía en ese momento. El destino, inevitable, irremediable, absoluto, y el Azar, casual, aleatorio, instantáneo.

Los dos se nombraban papel y tinta de la vida ajena, escritores de un presente y un futuro incierto, que las personan ansían conocer, siempre apurados, siempre un paso adelante. Otros se aprovechaban del deseo de saber y saber que es notable en el ser humano, y llenaban de profecías falaces, de augurios justificados con algún horóscopo vulgar, pero siempre nombrando esas dos palabras, Destino y Azar, que parecían contentar a quienes la escuchan, con una especie de conformismo que no tiene explicación.

Pero un día, la gente se animó a pensar por ella, en dejar al Destino y al Azar pelearse a sus espaldas, en una guerra sin sentido, y comenzó a preocuparse por escribir a mano alzada sus acciones, a mover las piezas del ajedrez de la vida con astucia, sin suertes ni predicciones, sino con la conciencia de que ganar o perder está en las manos de cada uno. Ese día la gente entendió que si uno quiere puede lograr cosas enormes, buenas y malas, que la que haga hoy va a afectar el resto de sus vidas, que las decisiones deben ser impulsos del corazón y no condicionadas por mentiritas que conforman a los que no pueden creer en ellos mismos.

Ese día se llama Utopía, y espero que llegue pronto.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Inseguro, o Indeciso, o dudoso.

Arrojar palabras y enredarme en ellas

Encontrar un cimiento donde desmoronarme

Gritar silencios, sin involucrarme

Callar los gritos, dejar mil huellas.

Despertarme a vivir el sueño

Buscar problemas a mis remedios,

Cantar sin voz en este cielo

Vulnerarte como mi dueño.

Buscar creer en algo incierto

Anhelo de cumplir alguna utopía

No querer saber qué es de esta vida

Buscando tanta agua en el desierto.

Hacerle compañía a la soledad

Tener la valentía de resolver fugar

Estar en la búsqueda de ese lugar

Que al no existir sea fatal.

Encontrarme cuando decida escapar

Perderme en ese conocido punto

Poder decidir que no sea juntos

Acompañados de esa cobardía a jugar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Penumbra

No tenía un norte en su vida, solo vivía por vivir, superando el día y padeciendo la noche. Nada lo contentaba, ni le llamaba la atención. Deseaba tener miradas cómplices y no se animaba a mirar a nadie a los ojos, buscaba algo diferente en las cuatro paredes de su habitación que lo rodeaban, lo encerraban.

Una tarde, decidió ir a dar una vuelta manzana por la vereda de su barrio, que poco conocía. Era una tarde de sol, donde la brisa de verano contentaba a todos, pero su rostro no daba indicio ni de la más mínima satisfacción. Siguió caminando y de repente, mirando al piso, vió algo que lo motivó por primera vez en años. Al principio no lo notó, pero aquello que tanto ansiaba agarrar lo perseguía, le acompañaba los pasos. Intentó agarrarla, hambriento de compañía, pero no pudo, daba vueltas, y vueltas, tratando de acercarse, lentamente, para poder tomarla y quedarse con ella para siempre, pero tampoco pudo. Decidió entonces, rendirse, por lo menos por un momento y siguió caminando.

Solo cuando se hizo de noche dejó de caminar, y miró nuevamente para abajo, pero no estaba más, se había ido. Volvió a su casa, no paró de pensar en ella. A oscuras, en su habitación, escuchaba el silencio más fuerte que nunca, y pensaba en ella. Ella lo llenaba de angustia, ella le daba la sensación de un vacío en el pecho inmenso.

A la mañana siguiente, volvió a caminar por las mismas calles que el día anterior, y ella seguía ahí, esperando llenarlo de ilusiones por el día, y llenándolo de tristeza por las noches. Cada día, cada tarde ella lo seguía, para que, sin sentido, se sintiera acompañado. Así, semanas y semanas, padeciendo la misma rutina.

Un día, intentó por primera vez, ignorarla, caminar mirando para adelante, sin bajar la vista para no poder encontrarla. Intentó huir de ella lo más rápido que pudo, y ni se interesó en ver si ella estaba o no. Fue solo entonces, que comenzó a saludar a sus vecinos, que nunca los veía encerrado en su habitación, fue solo ahí, cuando se dio cuenta de que sus amigos lo estaban esperando en el mismo lugar que siempre, fue entonces, que sus familiares lo abrazaron fuertemente de nuevo, fue entonces, que esa mujer que tanto lo miraba consiguió una mirada cómplice. Fue entonces, que su sombra, que la sombra de la soledad era totalmente ignorada, y ya no tenía quien la persiga, quién le de importancia. No tenía a quién hacer sufrir por las noches, no tenía a quién sentir abandonado, ni desamparado. Y contenta, porque es su esencia, volvió a quedarse sola.

martes, 9 de noviembre de 2010

Es que ...

Lo bueno de no creer en uno mismo es que
Lo bueno de ponerse como prioridad es que
Lo bueno de quedarse en que los sueños son sueños es que
Lo bueno de esconder la verdad en mentiras es que
Lo bueno de anteponer lo material a lo del corazón es que
Lo bueno de desconfiar de las utopías es que
Lo bueno de usar al orgullo de barrera es que
Lo bueno de engañarse para no asumir errores es que
Lo bueno de guardar rencor en el alma es que
Lo bueno de que una adicción te domine es que
Lo bueno de temerle a lo desconocido es que
Lo bueno de guardar las tristezas tan adentro que no se noten es que
Lo bueno de no animarse a cambiar es que
Lo bueno de no ser auténtico es que
Lo bueno de tapar los oídos tercamente es que
Lo bueno de dejarse manejar es que
Lo bueno de crecer en una maceta y no animarse a llegar a la tierra es que
Lo bueno de esconderse del mundo es que
Lo bueno de no pensar es que
Lo bueno de cerrarle las puertas al destino es que
Lo bueno de prohibirse confiar es que
Lo bueno de llenarse de dudas es que
Lo bueno de apelar a la traición es que
Lo bueno de no saber mirar alrededor es que
Lo bueno de conformarse siempre es que
Lo bueno de trepar por la montaña del egoísmo es que
Lo bueno de alquilar el corazón en vez de dejarlo comprar es que
Lo bueno de ocultar las dificultades y no enfrentarlas es que
Lo bueno de mirarse siempre el ombligo es que
Lo bueno de lo malo es que nunca lo bueno va a querer conocerlo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mientras siga

Mientras siga hablándote por canciones
y siga engañando a mi conciencia,
mientras siga doliendo en el pecho,
yo sé que no se murió.

Mientras sigan siendo,
los cajones de recuerdos, las caricias del pasado
mi musa y mi motor,
yo sé que no se murió.

Aunque mi única esperanza,
de encontrarte otra vez,
esté en mi lista de utopías,
creo en ella y sigue en pié.

Mientras que el oleo de esta pintura
siga fresco en mi cabeza,
y vuelva a dibujar, lo que fué para los dos,
yo sé que no se murió.

Mientras siga compartiendo,
momentos con tu sombra,
y sonría, sueñe y llore,
me contento con que existió.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Te cambio

Te cambio una cara de nada por una sonrisa.

Te cambio un enojo por un discúlpame.

Te cambio horas de televisión por 15 minutos de charla.

Te cambio nuestros miedos por nuestras aventuras.

Te cambio un silencio incómodo por una broma sin sentido.

Te cambio un gracias por un de nada.

Te cambio un día frio por un día de abrazos.

Te cambio la soledad por aventurarnos a ser nosotros.

Te cambio planes a futuro por el azar del presente.

Te cambio barreras seguras por impulsos de corazón.

Te cambio complejas palabras por sencillas que acarician el alma.

Te cambio perfección por autenticidad.

Te cambio idealizarte por conocerte.

Te cambio escondernos del combate por ser tu escudo en él.

Te cambio esquemas correctos por desdibujarlos.

Te cambio llantos de tristeza por llanto de risas.

Te cambio evitar enfrentar situaciones por llenarnos de problemas.

Te cambio rutina por aventura.

Pero no te cambio por nada.

martes, 2 de noviembre de 2010

Urra

Enojarme. Enojarme con el diccionario. Horas buscando, de la A a la Z, una palabra, una llave maestra, que enlace, todo lo que significas. Puedo leer cientos de poemas bonitos, cuentos aventureros, escribir nuestras propias historias, pero sigue el enojo. Nada puede encerrar en una palabra todo eso que hace que seas el bastón de mi vida. Y me enojo con el diccionario, pero también conmigo. No puedo dejar de borrar, no encuentro las palabras, ni las emociones. Tengo un volcán de ideas, chorreando lava de recuerdos y de anécdotas, pero que no puedo controlar. Queman, pero se vuelven roca y no llego a concretarlo. Ideas de añares caminando un mismo camino. Me gustaría, tener esa patineta, que siempre iba hasta el cielo, y volvía a este camino. De ida y de vuelta, para ver si tan arriba, tan lejos puedo encontrar ese término incógnito. Y en la ida y la vuelta solo encuentro, cartas, abrazos, llantos, risas, picardías, inspiración. Pero no existe. Comprobé que no existe esa palabra, o que la voy a tener que tratar de seguir descubriendo, cada día cuando me acerque y me de cuenta que el enigma que busco resolver con esa palabra es inagotable, como la gota de tu sangre que me corre por las venas, como vos y yo, como nuestra amistad.

Es el enojo más hermoso que conozco.

jueves, 28 de octubre de 2010

Arcilla de tus manos.

Era un mundo maleable, blando, hasta influenciable. Era arcilla en busca de un artista que buscara malear su material, para lograr una forma única, irrepetible, sin series, sin similares, sin parecidos. Y ahí llegaste. Cavaste un pozo con tus manos en arcilla fresca, y allí me dejaste, en el fondo, con tu mano cerca, para creer en la promesa que nunca fue certera. Sacaste tu brazo, tus dedos auténticos e irrepetibles. Lo sacaste y me dejaste en un pozo oscuro, un pozo sin fin, un pozo que era tuyo y mío, pero vos ya no estabas. Tu brazo lejano, tu mano no me tomaban de la mía, solo quedaban promesas de caricias, recuerdos que quedaron solo en la memoria.

Muchos otros brazos, muchas otras manos, intentaron meterse, rescatarme de ese lugar que todavía tenía tu aroma, tu piel, tus huellas dactilares grabadas a fuego. Pero ninguna entró. Ninguna era capaz de encajar en esa forma singular que tu brazo dejó solo en la memoria de esa arcilla ya no fresca, sino dura, rígida, firme.

Y solo tu brazo es capaz de rescatarme, es el único que puede volver, para recuperar mi libertad, esa libertad de la que vos solo podes privarme, y la cual vos solo sos capaz de hacerme recuperar.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Gris

Este era un hombre gris. No literalmente hablando, no era gris gris. Pero si llevaba una vida gris. Sus días eran sistemáticos, estructurados, nada se le salía de lugar nunca. No tenía amigos, porque se podía pelear, no tenía amores, porque podía sufrir, no jugaba ningún deporte porque podía lastimarse, no tenía hobbies porque podía cansarse. Nada lo motivaba, pero tampoco nada lo frustraba. Era gris y eso le bastaba.

Había días en los que se le ocurría hacer alguna modificación en su vida, algún cambio, cumplir algún sueño. Pero en esos momentos lo único que hacía era escribirlos en un papel, y meterlos debajo de su alfombra, al pie de la cama. A veces veía (de lejos, porque ni se acercaba a la gente) personas que quería imitar, y ahí encontraba inspiración para sus no-metas, sus no-sueños que se convertían en papelitos escritos, y luego se convertían en papelitos amarillos, de lo viejo que se ponían.

Años pasaron sin que nada altere su rutina, levantarse, tomar el desayuno, salir a trabajar sin hablar con nadie, volver caminando, sentarse en su patio a tomar té, volver a entrar, escuchar las noticias e irse a dormir.

Pero un día se quedó dormido en su tarde de té, y soñó algo raro. Soñó que su vieja alfombra lo llamaba a gritos, y le pedía por favor que se siente en ella. No era algo normal y eso, aunque permanecía dormido, lo intranquilizaba. Cuando se acercó a la alfombra, esta le dijo que solo debía sentarse en ella y esperar a que algo grandioso le sucediera. Era todo un desafío para él, porque nunca había enfrentado una cosa de esa magnitud, aunque tan tonto parecía. Dudó. Parecía saber que todo era un sueño. Pero finalmente se decidió, y tímidamente se sentó en la alfombra. Apenas lo hizo un sacudón hizo que toda su piel se erizara. De repente estaba rodeado de todo aquello, todo lo escondido en tantos años debajo de la alfombra. Había polvo, papeles añejos, y desafíos. Desafíos chiquitos, desafíos enormes. Sentía lo mismo que se siente cuando uno se sube en una montaña rusa en la panza, eso. Vértigo. Y también sintió un vació en el pecho, una angustia que dolía hasta en lugares desconocidos para él. Se sintió esperanzado porque veía que las cosas podían funcionar, y se sintió fracasado cuando ni el optimismo lo alentaba.

Y se despertó. Y sonrió, porque por primera vez, había sentido, porque aunque en sueños, tuvo una adrenalina que no podía describir con palabras, porque ahora quería arriesgarse y llevarse el mundo por delante, y porque por primera vez, no era un hombre gris.

lunes, 25 de octubre de 2010

Fuegos


No puedo dejar de sorprenderme ante el asombroso fuego. Que quema, si, quema y hace desastres. Pero es hermoso cuando abriga una ronda de amigos y guarda todos los secretos y anécdotas que ni uno es capaz de recordar. Y es radiante, porque resplandece, brilla. Brilla azul y me da calma, brilla rojo pasión, brilla naranja alegría. Pero lo que más me conquista del fuego es lo efímero que puede ser el dibujo que él irradia. Aprovechar ese momento único que te regala esa llamarada, que nunca más va a volver a repetirse en tu retina, pero si en el recuerdo de aquella ocasión en la que el fuego fue protagonista. Y lo genial es que uno no se desilusiona al perder esa forma que solo una vez va a suceder, porque la siguiente es más hermosa que la anterior. Seamos fuegos que iluminan y abrigan, seamos llamarada que siempre se renueva, seamos sagaces de no arrepentirnos de perder aquella vieja figura que nos regaló el fueguito, sino de esperanzarnos del próximo bosquejo que vendrá.

lunes, 18 de octubre de 2010

No cultivo un panadero (ni en junio, ni en enero)


Si pensabas regalarme una rosa, yo solo te digo que no. No porque no quiera nada de vos, no porque no quiera su aroma fresco, ni su color encandilando mi retina. No la quiero, porque está llena de espinas, complicadas y punzantes. No la quiero, porque es hermosa, acompañado del rosal, con sus hojas puntiagudas, en la tierra, contenta buscando el sol, demostrándole al jardinero lo importante que fue cultivarla y regarla, amándola desde pimpollo. No quiero esa rosa. Yo prefiero un panadero. Es simple y silvestre. No se va a poner celoso de que hay otro mejor que él, porque ellos no son más que iguales. Pero yo quiero que me regales tal o cual panadero. Elegilo, como si fuera el más preciado de los regalos, como el más valioso. Cuando lo tengas elegido, dámelo, esperá que piense un deseo, y ayudame a volar cada una de sus pelusitas, con el viento, y que vuelen alto, hasta encontrar la forma de que ese deseo se vuelva realidad. Y si ese panadero fue bien elegido, es porque el deseo que yo pedí también es el tuyo: nosotros.

jueves, 14 de octubre de 2010

El escondite de la incertidumbre

No me digas basta,

ni me digas para siempre.

No me inventes mentiras,

ni me muestres la realidad

No quiero enfrentarte

pero tampoco perderte.

No quiero que se repita,

no quiero volver a empezar.

No quiero que seas todo,

ni que nada empieces a ser.

Quiero aprender de todo,

pero no quiero que sea con vos.

No me hagas sufrir de nuevo,

pero si haceme sentir.

No acepto el desconsuelo,

ni la esperanza del porvenir.

Busquemos pero separados,

pero no te alejes que me duele.

Sintamos que nos queremos,

pero para quererme a veces.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El secreto del cielo

En el pueblito de Luis, todos los días salía el sol, y se dejaba ver. No había día en que uno se asomara por la ventana y no lo viera radiante, y hermoso. Los ancianos del pueblo se pasaban horas tomando mate en los patios de las casas y los nenes jugando en la vereda hasta que se hiciera de noche. Todos disfrutaban de eso, todos amaban tener el sol siempre para ellos, cuando hacía frío no hacía falta más que quedarse quietito en algún lado que de el sol, y esperar que haga lo suyo. No les preocupaba si el pronóstico del tiempo anunciaba lluvias por todo el fin de semana, porque a ellos no les afectaba. Eso generaba un ambiente muy lindo, ya que siempre se escuchaban risas de los vecinos y sonrisas entre los amigos.

Pero un día, Luis, estaba en su vereda y de repente, su vecino, llamado Julián, se tropieza, y sin querer, le rompe el juguete preferido de Luis, quien le gritó tan fuerte como pudo y lo empujó.

En ese preciso momento, en el pueblo se asomó una nuebecita, pequeña y casi insignificante, pero era una cosa extraña allí, porque nunca aparecían. Julián le contestó más fuerte aún, diciéndole que había sido sin querer, pero de mala manera y hasta insultándolo. Otra nube, un poco más grande, se posó sobre el cielo del querido pueblo. Y así, siguieron discutiendo un rato más, cada vez que uno hablaba de mala manera, otra nube (cada vez más enorme) cubría el cielo.

Al armar tanto alboroto, comenzaron a llegar otros nenes. Los más amigos de Luis, lo ayudaban a gritarle a Julián, y los más amigos de Julián, insultaban a Luis, fuertemente.

De repente, era todo un griterío y todos se la comenzaron a agarrar contra todos, y así, el cielo, cada vez estaba más lleno de nubes, grises y negras, como cuando está por llover.

Un viento muy fuerte se levantó, y en el pueblo que jamás llovía, comenzó a llover, decenas de rayos y truenos, llenaron el lugar, y los vecinos corriendo y espantados, por no estar acostumbrados a ese tipo de clima, empezaron a entrar en sus casas. Los nenes seguían ahí, gritándose y discutiendo, hasta que de repente llegaron dos señores, uno alto y morocho, y uno petiso y rubio, muy distintos físicamente. Ellos gritaron más fuerte que ninguno de los nenes pidiendo silencio. Los chicos se quedaron callados al instante. Ellos les contaron, que cuando tenían su edad, también había llovido en ese pueblo, y que había sido por culpa de ellos dos.

El muchacho alto y el muchacho petiso, se llevaban muy mal, y al ser tan diferentes un día se pusieron a discutir y terminaron a los gritos como ellos, y poco a poco, el cielo celeste se convirtió en gris, y la lluvia comenzó a caer. No sabían que hacer, se quedaron estupefactos al ver un cielo tan gris en un pueblo donde siempre era tan azul y tan hermoso al igual que ellos en ese momento. Pero después de un rato largo se pidieron perdón y las cosas empezaron a cambiar.

El hombre petiso les dijo que cada vez que ellos se trataban mal, se posaba en el cielo una nube, y cada vez que se pedían perdón, se retiraba. También les dijo que el secreto para que el sol siempre brillara en su querido pueblo, era el trato amable que había entre los vecinos, pero que casi nadie lo sabía, era un secreto que solo se debía contar cuando era necesario, como en ese caso.

En ese momento, a los chicos mucho no les inetresó el consejo de esos vecinos, y se fueron a sus casas enojados. A la mañana siguiente, quisieron salir a jugar a las figuritas, pero no podían, porque se les empapaban y se arruinaban, quisieron ir a jugar a la pelota pero el campito estaba arruinado por el barro, y encima, entre los pocos que se llevaban bien no alcanzaba para hacer un buen partido, así que volvieron a sus casas. Cuando llegaron veían a sus familiares aterrados de tener lluvia en ese pueblo, algo tan raro. Y todo por la desunión que se generaba por una pelea tonta y sin sentido.

De a poco se fueron juntando todos en la vereda de Luis nuevamente, como el día anterior y se pusieron a charlar.

Los nenes preocupados por tener el cielo tan gris y aburrido, y la lluvia aterrando a sus familiares, comenzaron a pedirse perdón unos a otros, Julián le dijo a Luis que había sido simplemente un accidente y este le dijo que tenía razón, que a él también le podría haber pasado.

De a poco el clima fue cambiando y el día se volvió a poner tan lindo como siempre, ahora, todos compartían el secreto de saber por qué siempre el sol salía en su pueblo, y comprendieron que les gustaba más el cielo azul y brillante para disfrutarlo todos juntos, que el gris y lleno de gritos que habían vivido esos días. Entendieron al fin, que al estar unidos ganaban mucho más de lo que perdían discutiendo, tratándose mal y poniendo sus días grises.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Meteorología ausente

Hay muchos indicios,
diarias profecías,
que anticipan la lluvia,
que te advierten y avisan.
Pronóstico del tiempo
más o menos errado,
dolor de rodillas,
el pelo encrespado.
Pero nadie me avisó,
ni tuve un solo informe
del dolor interno,
de la lluvia del alma.
Cientos de poetas,
con lindas metáforas,
suelen identificarte
pero jamás avisarte
el día que llegará.
Caos subjetivo,
angustia en el pecho,
no lo llevan las olas,
ni el poder del viento.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El impulso del perdedor.

Cada domingo, Joaquín se juntaba con toda su familia en la casa de sus abuelos. Compartían esa tradición desde siempre, alguno llevaba un postre, y pasaban horas y horas charlando y contando anécdotas de años pisados. Joaquín era el más chiquito de la familia, y no tenía alguien de su edad para jugar, por lo que se aburría seguido. Su tío, que era muy compinche de él, siempre le preparaba con un pedacito de alambre, y una taza con detergente y agua, un burbujero. Joaquín se podía pasar horas haciendo burbujas, grandes y pequeñas, que duraban una pequeña eternidad o que casi no lograba visualizarlas.
Apenas terminaban la comida, el niño se acercaba al tío y aunque no le decía nada, él ya sabía qué quería: el burbujero. Por momentos no quería volver, aunque quisiera ir al baño, o frenar para tomar algo. Era su pasatiempos preferido, hacer burbujas, y observarlas.
Uno de esos domingos, Joaquín se sintió mal. Se dió cuenta que, aunque era su pasatiempos preferido, y aunque nunca se cansaba de mirarlas, las burbujas, que eran perfectas, esferas preciosas en las que siempre veía un arcoiris hermoso y brillaban más que cualquier otra cosa que él había visto en su corta vida, siempre acababan reventando, nunca podía quedarse con una de ellas, para guardarla en el bolsillo y mirarla cada vez que quisiera. El tío, le contestó. Lo fantástico de las burbujas no está en ellas mismas, lo mejor de ellas es que uno siempre está dispuesto a llenar los pulmones de aire, para soplar todo y no dejar ni un poquito, con paciencia, para no arrebatar al burbujero, y darse cuenta que ese gran esfuerzo, siempre vale la pena, porque siempre te devuelve un globo de aire perfecto, que brilla le dé o no el sol. Y cuando te sientas mal, porque resultan efímeras, instantáneas, fugaces, no dudes en que es un incentivo para hacer otra, y otra, y otra.
Joaquín, abrazó y le regaló una sonrisa enorme al tío, llenó sus pulmones de aire, y lleno el cielo de burbujas, como todos los domingos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Pintando resentimiento me encontré

Tomé un cartón, le puse color
le puse cariño, le puse de mi,
taché ese cariño, por puro rencor,
y en negro enorme arriba escribí.


No quiero verte, ni abrazarte
no espero nada solo acostumbrarme
a que las cosas así son
ya no hay más un colorido cartón.



Y no me va a importar
al oído te digo que te quiero borrar
como las nubes al sol
como las nubes al sol.

martes, 14 de septiembre de 2010

Abrigo sin hilos.

No quiero frases lindas

Ni discursos armados y pensados

Disfruto la espontaneidad,

El arrojar pensamientos sin sentido

Que siempre tienen más sentido

Que el que le solemos otorgar.

Podés hacerme cientos de frases hermosas

Miles de explicaciones metafísicas

Pero ninguna me va a llenar tanto

Como una sonrisa y un abrazo entre tanto frío.

Frío, en verano y en invierno.

Frío de no pensar, frío de no medir consecuencias

Frío de egoísmo, de recelo.

Frío en el alma cuando más calor tengo.

Frío.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Juego catártico. (con Maqui)

Generar tensión es la habilidad más débil; refugiar el propio temor, enmascarado. Dañar al querido para salvar el propio pellejo.
No pensar en sentimientos ajenos, como naturaleza humana, que la rige el egoísmo, el ombligo. Pensar en función de uno, sin importar el deseo ajeno, que siempre sea eludido, vacío, como en definitiva uno mismo.
Un rompecabezas existencial, universal, la pieza perdida, la causa de nostalgia para el fácil triste, el objeto utópico del perdedor hermoso.
Terminar perdiendo, con cicatrices dolorosas, punzantes, y ahí es cuando recordamos ese otro preciado. Y queremos cicatrices sanadas dulcemente, no con sal, rápidamente, sino con dulzura abstracta.
Queriendo cobijar con un monto de autocompasión la sangre avinagrada, la herida que nunca sana, que vuelve roca y sedimento en forma simultánea. La falta de nada, de ese todo que siempre es poco; la pulsión que nos es inscripta desde el vientre.
Por eso pido renacer, que terminen de caer las hojas de este árbol de otoño, tristes, melancólicas, grises, y solitarias, para llenarlas de hojas verdes, de manzanas dulces, manzanas prohibidas, que impulsen un cambio, un desafío. Morderlas y sentir ese nuevo sabor, a la espera de no saber con qué uno se va a encontrar en esa vuelta.
Que es infinita, la satisfacción es momentanea, tanto como la calidez de la brisa de verano, una vez que te toca, se espera el invierno. Uno se encuentra en alguna parte del circulo y se llega al punto de no saber si se camina, o se está detenido y lo demás gira.
Yo sigo en el medio, gritando, gritándote que solo necesito un camino que recorrer y que transgredir, y otra persona que me ayude a ver los centenares de caminos que me niego a conocer.

martes, 31 de agosto de 2010

Oir, oirse, en silencio.

Este era un chico como cualquiera, uno más. Pero obviamente, diferente. Tenía un problema, que a veces se llamaba virtud. Su oido derecho le funcionaba con delay. Si, así, apenas terminaba de escuchar algo con el oído izquierdo, el derecho repetía como un loro lo que escuchaba del otro. Había días en que cada cosa, mínima, la escuchaba dos veces, y le resultaba repetitiva, redundante, trillada. Otros día, el oír dos veces aquello que le decían, le hacía dar cuenta de que uno no siempre tiene que actuar por impulsos, sino que revisar aquello que nos dicen, sirve para comprender mejor, y tener una mejor elección. Amaba escuchar dos veces palabras de aliento, siempre le fueron necesarias, le daban seguridad, descanso, animo. Pero claro, cada cosa buena tiene su antagonista, su revancha, porque cuando alguien lo insultaba, o le discutía su postura, escucharlo dos veces le resultaba agotador, nadie quiere escuchar posturas opuestas, y mucho menos repetidas veces. Era el que tenía los apuntes más completos de la clase, pero al tener que escucharlo nuevamente, perdía la esencia de sus clases, la de comprender, más allá de las palabras. Ahondar en cada una de las explicaciones, le costaba muchísimo, porque se parecía más a una máquina de escribir, que a un estudiante que se está formando.
Siempre, siempre, su problema solía ser pésimo, y solía ser lindo. Por momentos lo acompañaba, lo hacía resaltar, lo hacía diferente e increíble, pero otras, lo aislaba, lo enervaba, lo hacía enfurecer incluso.
Hasta que, un día, se dió cuenta que, el escuchar tanto las voces ajenas, si bien a veces lo alegraba y otras lo afectaba, hacía que se olvidara de su voz interior. Esa no se repetía, claro, no tenía que hacer uso de sus oídos para tenerla presente, sino, que era única, y le pedía a gritos ser comprendida.

lunes, 30 de agosto de 2010

El mejor papel que podés tomar es el tuyo.

Los trazos que escriben en tu papel quiero que sean genuinos. No quiero ver trazos fuertes y duros, cuando necesites llorar, no quiero ver letra liviana y risueña, cuando toque la puerta un peso sin igual. No dejes de escribir nunca ese papel, reescribilo cuantas veces necesites. No quieras encontrar otro papel en el cual dibujar y escribir, tomá coraje, agarrá el tuyo, que está esperando con ansias que presiones sobre él, si querés rompelo, si querés dibujalo, pero que sea el tuyo, y no una mentira barata que no te permite avanzar, y que no te crees ni vos. Quiero leer, leerte, sin parar. Si tu caligrafía es transparente no voy a percibir nada, y yo quiero entenderte, hasta en lo imperceptible. Quiero leerte, ni siquiera escucharte, con leerte me alcanza para comprender, para sostener los cimientos de tus días negros, o para ser quien acompañe tu regocijo. Desdibujate, aliviá tu mente llena de cositas, lindas y feas. Relajate y comprendé que todo ese aire que te aprieta el pecho se libera con unas líneas en ese papelito que tenés frente a tus ojos. Escribí, y cuando no quieras escribir más, gritá, y cuando no quieras gritar, pintá, y si no te gusta pintar, cerrá los ojos e imaginá, pero expresate, por favor.

domingo, 29 de agosto de 2010

El sol está arriba, dejá de mirar el piso

¿Siempre que te levantas
buscas merodear sin rumbo?
¿Cuánto de tu pesar
pesa tanto como este mundo?

¿Hasta cuándo pensás esperar?
¿O ya empezaste a abandonar?
Ni arrancaste este camino
y ya pensaste en desraizar.

Siempre resignando,
siempre abandonando.
Audacia quedó fuera,
de todo tu temario.

Recorrer ese puente débil
que separa y une valores
tus sueños y tu destino,
tus límites y tus errores.

¿Querés empezar ahora?
¿O no te atrevés a triunfar?
¿Te gusta el papel sedentario?
¿O cruzar el puente probás?


viernes, 20 de agosto de 2010

Un tiempo después.

Nos reímos, nos reímos un montón. Lloramos de risa y de tristeza. Conocimos mucho al otro, pero más que nada, nos conocimos nosotros mismos, aprendimos a escucharnos cuando hacíamos oídos sordos a cada letra que intentaba formar una palabra en nuestra mente. El tiempo pasaba y creímos que lo habíamos detenido todo, todo, en una cajita. Quizas lo detuvimos, pero la cajita era frágil, confiamos tanto en esa cajita, que ni la tuvimos en cuenta, y cuando, de repente, nos tropezamos, una vez, quedó resentida, pero aguantó. No así la segunda. El segundo golpe fue incisivo, fue tenaz.
Miramos esas astillas de cristal, transparente pero ya no tan hermoso, y descubrimos muchas cosas. Pero separados.
Descubrimos que no disfrutábamos caer juntos y cicatrizar la herida que eso significara acompañados, sino que solo enaltecíamos nuestros egos, adorando el hecho de que eramos capaces de brindar la ayuda necesaria para curar al otro, sin importarnos más que nosotros mismos.
Descubrimos también que nos creímos una mentira, una mentira hermosa que nos dejó muchas enseñanzas, tantas, tantas, como baches en el alma. Grandes como las promesas que nos hicimos.
Descubrimos por último, que vivir eso, fue mejor que no vivirlo, porque si no lo vivíamos, nunca hubieramos sabido que es hermoso cuando, un tiempo después, desaparece el rencor y la memoria recopila todo aquello que bien nos hizo.
Descubrimos entonces, que fue lindo... que termine.

Grandes objetivitos.

Lograr que lo supremo y serio se convierta en irrelevante y absurdo, y conseguir que aquello que sea insignificante y pasajero se extrañe a tal punto que se convierta en el héroe de un pensamiento, es sumamente lúcido.
Buscar todo en la nada, significar de nada el todo, eso buscamos, para sobrellevar mejor esos tragos-amargos que nos depara la vida, no por incoherentes, no por desmesurados, sino por seres brillantes que decidimos darle medida real a los asuntos extraordinarios, para que sean de nuestro mundo, bajarlos, enfrentarlos, sin miedos.
Tildar de imposible, de utópico algo, no es más que negarnos a encarar nuestros ideales y proyectos, y, por el contrario, traerlos a nuestro mundo, taclear el trauma existencial de nuestra vida, es enfrentarlo y con eso, debemos considerarnos triunfadores, aún cuando no hallamos logrado el objetivo.
Mirar con lupa aquellos desestimables propósito es inflar el pecho, como nunca antes, llenarlo de aire, aire que nos permite expulsar, voltear, derribar esos temores para dejar volar metas, sueños, utopías, objetivos, ilusiones... En las que siempre debemos vivir, renovándolas.

martes, 17 de agosto de 2010

(auto)Restringir

Arriesgarse, tomar impulso para volar, querer y poder. Avalar los límites que te imponen es ser cómplice de ellos, porque nadie te pone límites, más que vos mismo.
Cuando aceptas una apuesta, que deseas con todas tus ganas, con todo tu ser, sin importar el resultado, sin importar el fin sino el camino que recorriste, es cuando realmente sos el ganador, quién llega al puerto anhelado, y casi anecdótico termina siendo el resultado.

Las respuestas estan de tu piel para adentro y en tus ganas de responder (por Tomi)

Por el atardecer se esconde el sol, por el amanecer la luna ni se conocen pero saben que el otro existe, saben que antes de que el entrara en la oficina estaba el otro trabajando, dejo sus cosas apiladitas para que empieze a trabajar al que le toque el turno en ese momento. Nunca se vieron, pero se deseaban, se sentían siempre, porque las sonrisas de la tarde en la playa le hablaban a la luna del sol, y los besos con desconocidos le hablaban al sol de la luna, tenían un intriga por saber si eran parecidos o que, pero sentían que los dos hacían sentir cosas parecidas dentro de los corazones de cada persona.

Así que intentaron verse, pero siempre uno llegaba demasiado temprano o el otro demasiado tarde, parecía que tenían diferentes horarios, los desencuentros eran constantes, arreglaban por medio de las personas pero nunca se podían ver ellos, angustiados por no poder amarse a veces el sol no aparecía, se quedaba recostado triste detrás de las nubes y mojaba la tierra con sus lagrimas, la luna destruida ya no era ella completamente, ponía solo una parte de ella en algunas noches porque no le daban las fuerzas para salir entera a ser ella misma con tanta tristeza dentro.

Consumidos por la angustia decidieron seguir intentando, y buscaron mil formas para verse, y así fue que a través de la fe, el esfuerzo, las ganas, el empeño, el autoestima, el amor, el deseo, la intriga, lo oculto, lo desconocido y demás cosas un eclipse les hizo su sueño posible, su voluntad no encontró barreras pero así ellos mismos lo decidieron.

Alas escondidas

Todos los días, cuando caía la noche y el frió empezaba a incomodarla, la lombriz se daba cuenta de que no podía seguir su camino, y volvía al origen, por miedo a no saber dónde se encontraba al día siguiente. Había veces que estaba mas astuta que otras, por lo que recorría un poquito más, pero nunca lo suficiente como para llegar al destino que siempre había anhelado tener.

Intentó una y mil veces planeando diferentes estrategias, pero siempre con una seguridad escondida de que no lo iba a lograr, de que ella no era capaz.

Un día se cruzó con una hormiga, que intentó ayudarla. Corrió cada hoja de su camino, para que no tuviera obstáculos de más, y de paso, la hormiga llevaba comida a su casa, que siempre faltaba. Ese día la lombriz llegó mucho más lejos que de costumbre, pero todavía le faltaba la confianza para creer que ella podía lograrlo. Así la fueron ayudando diferentes insectos, una mosca le decía que debía molestar a los demás, para poder lograr sus objetivos, pero mucha atención no le prestó. Una araña le dijo que la mejor forma iba a ser trepando, pero claro, ella tenía ocho patas, y la lombriz ni una.

Hasta que un día, se cruzó con el insecto más lindo de todo el aire libre, seducía a quien quisiera con su vuelo delicado, era la libélula, que enseguida se mostró interesada en ayudar a la pobre lombriz. Al contarle su problema la libélula comenzó a reír, pero antes de que la lombriz se enojara por la falta de respeto que eso implicaba, la libélula le dijo que a ella también le había costado mucho conseguir sus objetivos, que nunca se había animado a volar, pero que poco a poco, fue perdiendo el miedo y ganando confianza, perdiendo la resignación y alcanzando objetivos. La lombriz seguía un tanto enamorada a la libélula con la vista. La libélula le dijo, aunque no tengas alas, tenés que dejar volar tu imaginación, tus sentidos, tus miedos, tus deseos, para lograr todo lo que querés, porque querer es poder. Cuando quiso darse cuenta, la lombriz estaba siguiendo el vuelo de su amiga la libélula, que la había conducido al lugar tan preciado desde hacía tanto tiempo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Ahora

No es que son felices, tienen ganas de ser felices. Buscan en la vida, esta vida, y no encuentran nada. Fingen. Fingen ser felices, somatizados con cosas que encuentran, son felices por un ratito.
Y les queda bien, duermen, se acuestan en esa mentira, y les encanta.
Está bien, y está mal. Y por eso me gusta.

martes, 10 de agosto de 2010

Retro-alimentación

¡Basta!
¡Dejá de gritarme tu silencio! ¿Dónde pensar llegar? Sufro, sufre tu inconsciente, y vos, ¿y vos? Feliz. ¿Feliz? Sonrisas baratas. No las comprarías ni de súper oferta, porque sabés que no son reales.
Tu expresión de estatua, dura, tallada a la fuerza por alguien que no sos vos, un bloque de mármol no se talla solo, y te amoldaron, te esculpieron. Vos gritabas de dolor, hasta que te contentaste con esa sonrisa radiante, lustrada... ¡Pero tan irreal!
Es hora que dejes de temer, de temer-de-vos. No te quedes con ese monstruo (in)feliz. Acá estoy, esperando que escupas tu dolor, que descargues, que relajes esa felicidad que (tan bien) te supieron vender.
Vomitame, cosas lindas y feas, no me importa, quiero entenderte, que me entiendas, pero más que nada que TE entiendas.


Así, después, me retribuis el favor.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Gama de colores.

Yo pensaba que estaba loca, parecía serlo. Siempre se vestía con todos los colores del arco iris, y más. Uno no la entendía cuando hablaba, porque hablaba cosas raras y sin sentido. Quizás porque nunca la escuchamos, o quizás porque realmente no ataba ningún nudo con sus palabras, no lo sé.

Pero lo que si era cierto, era que ella no creía en ella. Creía en sus lentes.

No, no estoy loca yo también. Ella, se ponía los lentes rosas y el amor existía para todos, regalaba frases hermosas a quién las necesitara, y las flores crecían hasta en el helado invierno. Pero cuando los cambiaba por los oscuros lentes negros, ni el verano más luminoso merecía una sonrisa en su extraño rostro. El pesimismo ahondaba cada accionar de su ser, negro, obscuro. Bajaba de un hondazo a quién creyera que la vida era feliz, porque para ella, esos días con esos lentes, no eran felices.

Y así, cambiaba su personalidad según sus gafas, las verdes contagiaban de esperanza hasta a quien tenía menos chances de vivir, las naranjas brindaban alegría, las azules le daban serenidad...

Cuentan que un día (no sé si es cierto o no, es lo que se comenta) la chica de los lentes de colores, comenzó a ver borroneados sus sentimientos, algo le pasaba y no comprendía qué.

Sus conocidos, porque no tenía amigos capaces de soportar sus variados estados de animo, le comenzaron a querer solucionar el problema de falta de nitidez. Algunos le dijeron que debía dejarse unos siempre, pero pensó que no le funcionaría, uno no es siempre feliz, ni siempre calmo, ni siempre esperanzador. Otros le recomendaron que se acostumbre a ese problema, que molestaría al principio pero que en algún momento no lo iba a notar. Pero ninguna respuesta parecía contentarla.

Hasta que un día, decidió optar por lo convencional. Fue al oculista. Claro, ¿dónde sino? Era obvio, es el lugar donde la gente va cuando tiene problemas de vista.

El oculista, que se sorprendió mucho al verla con las decenas de lentes colgando en su cuello, pensó que era una promotora de alguna óptica (desconfió al instante al ver el mal gusto de sus modelos) pero se confundió, era la siguiente paciente de la lista.

La chica le comentó el problema, y él le pasó a realizar el correspondiente exámen oftalmológico.

No tenía ningún problema. Es más, tenía una vista envidiable.

Se fue del oculista, y camino a su casa se encontró con un muchacho raro, de apariencia similar a la suya, pero mucho más alto y sin lentes colgando en su cuello. Él le preguntó si tenía algún problema y ella, aunque al principio se asustó, le comentó su conflicto. Antes de que termine su relato, el chico desconocido le dijo: -Claro, entonces empezaste a ver borroneado. La chica rara se sorprendió y asintió con la cabeza estupefacta. Entonces el chico añadió: -El problema no son tus ojos, el problema no es tu vista, el problema son tus lentes. No podes pretender ver el mundo de una sola forma, de un solo color. Nada es tan lindo ni tan feo en esta vida, simplemente es la suma de todas esas cosas… ¡Por suerte! Ahora probá sacarte esos lentes, y vas a ver que lo mejor que tiene este mundo, es la suma de todas las cosas que te, que me, que nos, que les pasa a cada uno de sus habitantes.

En ese momento, sin lentes, fue todo color de rosa por un instante, se miraron, se tomaron de la mano, y siguieron caminando por un mundo lleno de colores.

martes, 3 de agosto de 2010

Introducción, nudo y desenlace (eterno)

¡Qué fácil era!

Apariencias, traicioneras apariencias. Esas que nos persiguen cuando más distraídos estamos. Creímos serlo. Ser esos seres que nunca sentimos. Pero igual, los creímos.

Es tan fácil como devorarse un cuentito en la infancia. Ella lo ama, él la ama. Algún que otro problemita pero... Terminan juntos. Lloramos, reímos, y nos sentimos parte.
Todas esas historias nos hicieron creer en nosotros mismos, cuando nuestro inconsciente supo que no, no existían. Y como un barquito de papel (¿de qué sino? ¡son los más dulces y los más débiles!) nos dejamos llevar por aguas serenas, y aguas agitadas. Nada importaba, fuimos capitanes de ese barquito. Hasta que pum, cayó la tormenta, de repente.
Y ahí, el barquito se mojó, se deshizo, ni papel reciclado logramos hacer.
Entonces, caíste en la conclusión más triste, más fuerte, menos alegre y más pesimista.

¡Que traicioneros son los cuentos!

Pero siempre, siempre, caemos en ellos... seductores.

Sinuososinuososinuoso

No es que no nos guste la tranquilidad.
Cuando la buscamos estamos siempre al filo del camino entre la tranquilidad y el problema.
Es algo así; uno viene bien, con pasos firmes y sin titubear, hasta que de repente, mira para atrás y está tan recto el camino, tan organizado y feliz que no satisface. Y ahi, buscamos el problema.
No me contentó nunca un dibujo pintado a la perfección, ni las historias felices que siempre son tan predecibles.
No, no somos así.
Seguimos por ese camino, y de golpe, causalmente, lo encontramos. ¿Lo encontramos? ¿Lo buscamos? Lo buscamos. Creo que no es nada fortuito. Nos gustan los conflictos, vivir pegados a ellos es el motor de nuestra vida.
Y el caminito se empieza a hacer cada vez más sinuoso, y angosto, chiquitito chiquitito, y nuestros pies enormes que (ya les gustaría) todo lo pueden, empiezan a ponerse de puntitas, silenciosos, pero nuestro cuerpo, y sobre todo nuestra cabeza que empieza a pesar, desestabiliza el equilibrio, mis pies en puntitas no pueden sostener semejante telaraña que produce mi cabeza.
Y vos tampoco.
Tejimos esa telaraña nosotros, y nosotros mismos nos enredamos en ella. Y ahí recordás, lo bueno que estaba el caminito recto y los pasos firmes.
Pero ya es tarde.
Entonces uno empieza desenmarañar, y a hacerse héroe de su propio conflicto.

(si se atreve!)


jueves, 22 de julio de 2010

Cuando dos es positivo.

Como la luz que sale
de un lugar tan chico
y llena de claridad
el ambiente en que estás.

Como el viento que suena
al ritmo de tus pelos
que se vuelan traviesos
y se quieren enredar.

Eso causas, eso cambias
Eso que faltaba
y ya no falta más.

Como crear en esos días
que la imaginación te acompaña
cuando expulsamos pensamientos
que revelan, te revelan.

Como la sensación de tristeza
que de vez en cuando necesitamos
para sentir que estamos vivos,
y acordarnos de acompañarnos.

domingo, 18 de julio de 2010

Que nos separe un parpadeo.

Sentimos el roce de la piel, no nos miramos, el frío alcanzó para que el deseo active cada parte de nuestra soledad, y que en un instante sea solo parte del pasado. Recorrimos cada parte de nuestra piel y los libros fueron testigos de nuestro amor, de nuestro impulso. El aroma a libro viejo de la clásica librería de la calle Bolivar permitió, que combinado con aquel olor a parqué encerado y a ese perfume, tu perfume, nunca más olvide ese momento.
Mis ojos permanecían cerrados, quizás por eso mi tacto y mi olfato estaban tan alertas, tan capaces. Con miedo a perder esa fragancia, empecé a entreabrir mis ojos, como cuando uno ve el sol del alba, y mis dedos se dieron cuenta que estaba sola, el aroma volvió a ser el de la ciudad, lleno de contaminación, y vos, recién habías hecho rechinar el último escalón, que te llevaba a mi sector preferido de la librería.

sábado, 10 de julio de 2010

Montaña Rusa

Poros sobresalen de mi piel,
gastan y cambian mi parecer,
inconsciencia tan consciente que pelea,
eriza cada parte de mi ser.

Telekinesis que mueve esta montaña
mi montaña rusa de vida,
humeante esta sensación,
que llena está de algarabía.

Sueño despierto y repetido,
vive la memoria del descubrir,
carece de emoción mi cuerpo,
que en este instante logré revivir.

Mediemos entre lo que tengo y lo que falta
y ese algo que ya sucedió,
expectante de un movimiento,
casi tan real que existió.

Ahora me siento tan llena,
como es el efímero calor,
sonroja mi rostro esta noche,
que nunca fue noche sin vos.

viernes, 2 de julio de 2010

Ocaso

Se rozan, conviven,
se sienten felices
se sienten tristes
se sientan a observar

Ven las estrellas
las feas las bellas,
son todas realezas
de un cielo tan allá.

Arriba está el techo
cubierto de espejos
mirate, mirarte,
mirame otra vez.

Percibo como uno
el cielo, y el piso
se mezcla el horizonte
que tan mal me hizo.

Ahora me regala,
la luz, de la mañana
la noche me dejó
el cielo y su color.

martes, 22 de junio de 2010

Sinceras calumnias

La moda del artificio
cual envido sin 21
hace que todos se adapten
al congreso de mentiras.

Y si el truco sigue en vano
pero llena ese vacío
en el ciego que te hizo llorar
lágrimas de cocodrilo.

Oxímoron de opuestos,
que entendiste pero que a la vida
fuerte como un hilo,
seco como tu saliva.

Montaña del no saber
sabiendo que falta una cima.
captar el silencio del ruido,
que en el fin tranpasó la risa.

Alegría es la estación
que le falta a esta vía,
absoluto el sin saber
que a la mentira te arriba.

domingo, 20 de junio de 2010

Contrapuestos

Si el sol sale derrite los días
la luna viene y te va a enfriar,
si el árbol crece mas lejos está el cielo
y las hojas al piso le dan su penar.

El mar es más lindo mar adentro
pero es tan dificil salir de la orilla
tan feliz es en el azar embarcar
pero sabés el mal sin poder apostar.

Si tantos lucharon por la libertad
¿por qué a otros les resulta una amenaza?
Si tanto aprendiste a emigrar
¿por qué volviste otra vez a casa?

Impulsos satisfacen almas arriesgadas
y otros casi viven en su casi hacer.
El brillo encandila y menos te hace mirar
y la oscuridad está mal, te hace pensar.

Arriesgo a todo o nada
o me quedo con mi poco todo,
guardo otra vez mi chance
y sufro de todos modos.


viernes, 18 de junio de 2010

SusTusMis-Las Sonrisas

*una sonrisa son risas que se esconden en la boca para no hacer ruido
*manifiestan el despegue del deseo de de la alegría
*cambian el color del alma y le encuentran la belleza a los dientes que siempre se ocultan
*quiero arrugar mis ojos, estirar mis comisuras, fruncir mis labios y sin sabér por qué
*quiero secar mis ojos, que sólo se mojen cuando alguna basurita los molesta
*antagonista del dolor que quiere ganarle en una lucha tan complicada como parar de reir
*buscan barrer las sinrisas que no merecen ni tener una palabra en el diccionario
*siempre lúcidas parodian nuestras vidas, nos acercan al ser que no mostramos ser
*se hacen protagonistas de un momento feliz sin siquiera decir una palabra
*que mal está decir morir de risa, solo nos alargan un poco más la vida
*proyectora de sentimientos positivos que hacen que la vida tenga mas de un sentido
*y no valen más que mil palabras, condensan mil palabras en una risa cómplice
*disfrutan cervezas amistosas con la alegria la felicidad y el buen humor que la hacen cara visible del grupo
*llorar hasta reir, reir hasta llorar, carcajadas que le ganan a todo ese mal
*acompañan la belleza de un gesto con la simpleza de un momento de felicidad tan corto
*como las estrellas, son fugaces y repletas de deseos que se piden rápido, o se pierden
*como actrices a veces actuan para hacerte ver otra realidad que la vive tu corazón
*nadie más que el sonreir va a borrar la cicatriz que causa el no reír
*el cerebro maneja las piernas, las venas, la sangre, el cuerpo, la sonrisa maneja tu felicidad
*reprimidas estallan, compartidas se multiplican, solitarias te sacian, pero nunca se privan de existir
*no son ingenuas no se dejan engañar, solo los mediocres la utilizan con mala intencion
*riesgosas como en el circo, nerviosas como en el silencio, presentes como en los amigos, alegres como ellas y nada más
*no hay mal que por bien no venga, si lloraste fue porque antes hubo mas de una sonrisa
*rojas de sonrojarse, naranjas de alegres, amarillas como el sol, verde de maduras, azules como los sueños, violetas tranquilizantes, hacen un arcoiris por la luz que te dan
*son la cara del corazon cuando salta de alegría

jueves, 17 de junio de 2010

Dichos y hechos (corto trecho)

Tan distinto nuestro estilo
tan aliadas por el arte
extremos de un enlace
par opuesto, complemento.

Regalas sonrisas cuando no las hay
bailas la música de tu día
llenás de notas y de alegría
cuando otro no tiene paz.

No es tu mejor amigo el tiempo
el corre más rápido que vos
y aunque agobie, fastidie a otros
es tu forma, es tu yo.

Tantas veces te cansaste
casi dejando la toalla caer
pero nunca te agotaste
hasta a la vida sorprendés.

Elijo hoy abrazarte
mañana vas a estar lejos
porque por el vuelo de tu talento
en mi cielo va a brillar una Estrella.

martes, 15 de junio de 2010

VLV

Quiso llegar con la revolución
pero la revolución con ella llegó.
Situación que no esperó
causante de punzante dolor.
La vida no quiso perdirle perdón
y no le dio tregua a su aflicción.
Un día se puso a pensar en el amor
y en su vida un elefante cruzó
paloma débil que sólo resultó
venado de ese infiel animal.
Pasión envuelta de tanto dolor
pérdidas que tejieron una ilusión
No es surrealismo, es su dolor
ojalá fuera un sueño ese pesar.
Viva la Vida lema de amor
epítome de mujer, de gran inspiración.





lunes, 14 de junio de 2010

Amarga miel

Vos no entendés el por qué
y ya subis la muralla
escondida entre el mundo
que tanto te lastimó.

Crees seguro tu artificio
de pensar en un sin pena
pero queriendo alejarte tanto
de eso que queda de vos.

No subas más, de lo que podés llegar
mentirte a vos mismo te hace tan mal
Y si llorar, te hace calmar
no dudes en ellos que siempre están.

El tiempo no quiere ya sobrevivir
un día, mil años, reloj de Dalí
create un mundo de paz interior
y nunca pierdas ese dulce sabor.

Fundite en el extraño que habita en vos
mediá ese bueno y ese malo que sos
que al corazón no lo impulse la razón
que duela, que arda, eso es el amor.

miércoles, 9 de junio de 2010

Preservar y transmitir

Líneas horizontales, llenas, repletas de unidades que carecen de sentido, pero juntas encuentran el sentido que uno siempre supo pero se despierta en el momento que sus ojos las unen en vocablos que tampoco tienen sentidos solos. Jerarquía hermosa que encuentra tus sentimientos más alejados, o que te hacen fantasear en un sinfín de mundos ajenos, donde por un rato se hacen propios y te hacen olvidar del verdadero mundo en el que vivís.

Un juego lindo de jugar, que te tiene tenso, desorientado, en el mejor de los casos atrapado para PUM, sorprenderte, dar un giro rotundo que jamás hubieras imaginado, pero que en lo más profundo de tu imaginación siempre deseaste, siempre quisiste que suceda. Hojas y hojas llenas de vida que hacen disfrutar instantes mágicos. Imágenes que solo se guardan en tu cabeza y que jamás de los jamases, nadie va a compartir con vos, porque el vínculo es cerrado, en el que están vos y él.

martes, 8 de junio de 2010

Des-encuentro

Cuando empezó ese otoño no creí que las cosas iban a estar así. Miré por la ventana y solo pude ver pasar un auto ligero, apurado. ¿Quién puede estar apurado en otoño?

No encontraba el momento del día para dar mi paseo diario en bicicleta… A la mañana hacía mucho frío, a la tarde se duerme la siesta, porque todos en este nuevo pueblo duermen la siesta, y mamá dice que es un peligro ir por la calle cuando no hay un alma. Y la nochecita es devorada por el otoño. No existe nochecita posible, como en primavera que cuando llega el atardecer uno disfruta de entrecerrar los ojos y ponerse algún que otro abrigo finito. No, estoy lejos de mis amigos, no tengo tiempo para pasear en bicicleta, que tanto me gusta, y es otoño. Miro el árbol enorme que se vislumbra por la ventana y me doy cuenta de que pobrecito, se está quedando sin hojas. Toda la vereda se ve inundada de hojas amarillas, ni siquiera son verdes esperanza, y todo porque es otoño.

Seguí mirando por la ventana pero sin ver nada, como cuando escuchas la televisión y no sabés que estas mirando, o cuando mamá me habla de lo lindo que es este nuevo pueblo en el que vivimos, que no la escucho. Después de un largo rato me di cuenta, y que tonta fui, ¿cómo no me di cuenta antes? El pobre arbolito se estaba quedando sin hojas y yo preocupada por mi paseo en bicicleta.

Pobre el arbolito, solo le quedan pocas hojas, pero yo estoy peor, yo estoy sin amigos acá en este barrio nuevo. A él todavía le queda alguna que otra hoja, pero yo estoy a kilómetros y kilómetros de mis amigos, no puedo agarrar la bici para ir a visitarlos, porque es otoño.

A la mañana siguiente me decidí. No aguantaba más el encierro en esa casa, porque todavía no es mi casa, yo me sigo sintiendo una extraña ahí. Pero no fui en bici, ahora estaba encaprichada, me dieron ganas de caminar, aparte así es más fácil de recordar lugares nuevos. En la bici no les doy bola. Mi paseo fue bastante largo, más de lo que yo esperaba, porque no fue fácil ubicarme en este pueblo. En el camino pensé un montón en el arbolito de la puerta de la casa en la que ahora vivo. Está bien que a él le queden hojas todavía, no me tengo que poner celosa. También pensé en cuánto extrañaba a esas personas que tengo tan lejos y cuánto iba a tardar en tener nuevas amistades. No encontré muchas respuestas, solo caminé y me llené de preguntas, como el piso de hojas amarillas.

Cuando volvía sentí algo raro, desesperación, angustia, no sé cómo llamarlo. Di dos o tres pasos más y entendí todo. El árbol se estaba por quedar sin hojas, y yo no hacía nada por él. Corrí lo más que pude, pero cuando llegué ya era tarde, la última hoja del viejo roble estaba volando por el aire, llegando al suelo más lenta que nunca, como si supiera que era la protagonista de ese momento. Tan concentrada estaba en ver el vuelo de la hoja que no pude darme cuenta de quién estaba sentada en la vereda de la nueva casa: Azul, mi amiga azul, ¿qué digo amiga? Mi hermana Azul estaba ahí y yo no podía sacar mi vacío en el alma por ver tan pobre y vasto de amor al viejo árbol.

Ahí me di cuenta. El arbolito y yo no podíamos ser felices al mismo tiempo. Él tenía sus hojas y yo estaba sola, el tiene su soledad y yo tengo a mi amiga. Nunca vamos a estar los dos contentos.

sábado, 5 de junio de 2010

Trascender

Querer ser y trascender
querer hacer y trasguedir
pero lo siniestro de tu acción
te inhibe esa sensación.

Buscar el cambio y dejar para después
el miedo se hace carne y te llena de sed
saciar tu alma con un después
solo te aleja del deseo de ayer.

Cantar sin voz, felicidad con vos,
bailar en las penumbras,
de este dulce rock.

Sonreir sin un porqué
solo querer y poder
sin peros y sin después
el hoy para hoy, con dulce de miel.

Desenterrar tu tesoro
ser el protagonista de este show
actuar sin miedo a perder
riesgo tan lindo de correr.


lunes, 24 de mayo de 2010

Mar Adentro

¿Por qué noto tu voz tan insegura?
tantas veces te robaron el corazón
que te cuesta confiar en la seguridad
que cada uno de tus besos demuestra

¿Por qué demostrarte como un donjuan?
alarde de valiente, que rompe corazones
piezas de un rompecabezas,
que vos solo querés esconder

Me escondo de tus dudas
como vos te escondes de lo que sos
no quiero que firmes ningun
contrato gris para ser feliz conmigo

Creo que no quiero
creer que creo saber lo que me pasa
dame seguridad, te doy mi ingenio
dame felicidad, no necesito más

Parece que sacas a oferta las dudas
basta de creer, lo certero vale fortunas
viene de la mano con vos mi felicidad
tu ingenio no me sirve, es amor no arquitectura

Incierto el futuro, dudas del pasado
presente con vos, pero no a tu lado
que borre cristalina agua salada
este mar de recuerdos

Tus recuerdos son mi presente
son las ganas de que sea siempre hoy
a cada recuerdo se lo lleva una ola
y trae con ella otra historia para escribir

Que seas el capitán que ahogue las dudas
vivir el presente, en aguas serenas
las olas quiero vivirlas,
arriesgadas, revoltosas,como vos

Ya compre un crucero de libertad
alquilé un mar de felicidad
y conseguí una vida infinita y sin problemas
pero no se si tan linda como vos.


Lluvia

Llueve y parece no importar
lluvia que moja el alma
translúcida pero oscura va,
pero sabés que va a parar.

Gotas cayeron en el mar
dulces, pero no endulzan
porque hace falta mucho más
para esa sal calmar.

Cristales que caen del cielo
regalan música a la memoria
imposible es no pensar
en cosas que perdiste y no están.

Y cuando pase, y salga el sol
quiero que sea con vos
Y cuando mire a mi alrededor
que solo seamos dos.

jueves, 20 de mayo de 2010

capullito

Ella se disputaba
entre las muñecas y el maquillaje
Él quería ser grande
todavía se arrepiente.

Ella lo vió
y se olvidó del juego
Comprendió cuánto se parecía
a una mariposa de primavera.

No tardaba en enamorarse
pero era muy chiquita
"Te espero toda la vida,
pero lejos mi amor"

Enseguida se ofendió
y murió ese capullo
antes del segundo día
aquel que tanto cuidó.

Pasaron años y cambios
cervezas y amigos
no encontró jamás ese capullo
él también era un niño...
Todavía se arrepiente.

tiempo

Necesito un granito de arena
para aportar a este reloj
y dejar de luchar una vez,
contra el tiempo de hoy.

No puede parar,
baja la arena, corrida de agujas
la grande rápida y súbidta,
la chica lenta y líder.

Me haces falta y no estás
me sobrás cuando no te necesito
todo el tiempo protagonista
hasta en esta estrofa.

Y ayer hoy es pasado
pero ayer era presente
y mañana hoy es futuro,
sigue y nadie lo para.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Zamba

Me gusta más que el frio otoñal
más que reirme de mi misma,
más que las cosquillas
y más que tu voz.

Te encuentro menos que a mi seriedad,
menos que a la cordura,
menos que el sueño en medianoche,
menos que tu mirada.

Disfruto tanto como un domingo en pijama,
tanto como un niño en un carrusel,
tanto como un abrazo en el frío,
tanto como vos y yo ayer.

Pero sigue y sigue esta zamba,
y zambea mi alma sin rumbo,
rumbea mejor alma mía,
que la zamba no zampa las tristezas.

martes, 18 de mayo de 2010

nubes

Enmarañados recuerdos
que en un instante olvido
como un sueño cuando recién te levantás,
como buscarle dos veces la misma forma a una nube.

Y duele no acordarme
de nuestras mentiras tan lindas,
mas creíbles que papa-noel,
mas hermosas que vos.

Y es tan triste como llorar,
y es tan lindo como llorar,
es tan lúcido como lo que dicen que es el amor
tan triste como el día gris,
en el que las nubes no dibujan .

Gracias por ayer,
y por hoy también
pero migrá lejos,
que busco mi mañana.

Volver a arriesgar es dificil
más crezco y mas nuebes son las nubes
hay que inventar un paraíso,
otra mentira, en cual creer.

Y es tan triste como llorar,
y es tan lindo como llorar,
es tan lúcido como lo que dicen que es el amor
tan triste como el día gris,
en el que las nubes no dibujan .

lunes, 17 de mayo de 2010

br

Pega duro, fuerte
todos hablan de él,
el más chico lo llora,
el más grande se esconde,
y los del medio se tapan
entre telas variadas,
y buscan perderlo.

No entenderás, como aquel
lo que es sufrirlo,
no entenderás como ellos,
que no se refugian en llamas de fuego.

En el año una vez sola
viene y te visita
largo, duro, crudo,
limpiate la boca antes de decir
me muero de frío.

martes, 11 de mayo de 2010

sourire

Tan simple y generosa
está buscando cómplices
efímeros, duraderos,
cómplices que contagien.

Nerviosas, forzadas
y alegres sin causa
aprenden a sobrevivir
en un mundo que no quiere sonreir.

No buscan una razón,
esperan llenar, llenarte
desesperanza frustrada
te tiene maniatada.

No quieren perfección
quieren un instante,
un regalo de sinceridad
un momento de felicidad.




lunes, 3 de mayo de 2010

Jugar a quién quiero ser
no es más que otra excusa
para ganarle
no al corazón roto, sino a mi orgullo.

Y de ese orgullo que hablo
no hablo en realidad,
callo porque es más fácil
que enfrentarte, realidad (puta realidad).

Extraño, me resultás extraño
y te extraño, o extraño
al extraño que te resulta tu vos de ayer.

Y espero no encontrarte
para no perderme más.