¡Basta!
¡Dejá de gritarme tu silencio! ¿Dónde pensar llegar? Sufro, sufre tu inconsciente, y vos, ¿y vos? Feliz. ¿Feliz? Sonrisas baratas. No las comprarías ni de súper oferta, porque sabés que no son reales.
Tu expresión de estatua, dura, tallada a la fuerza por alguien que no sos vos, un bloque de mármol no se talla solo, y te amoldaron, te esculpieron. Vos gritabas de dolor, hasta que te contentaste con esa sonrisa radiante, lustrada... ¡Pero tan irreal!
Es hora que dejes de temer, de temer-de-vos. No te quedes con ese monstruo (in)feliz. Acá estoy, esperando que escupas tu dolor, que descargues, que relajes esa felicidad que (tan bien) te supieron vender.
Vomitame, cosas lindas y feas, no me importa, quiero entenderte, que me entiendas, pero más que nada que TE entiendas.
Así, después, me retribuis el favor.
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