Buscar todo en la nada, significar de nada el todo, eso buscamos, para sobrellevar mejor esos tragos-amargos que nos depara la vida, no por incoherentes, no por desmesurados, sino por seres brillantes que decidimos darle medida real a los asuntos extraordinarios, para que sean de nuestro mundo, bajarlos, enfrentarlos, sin miedos.
Tildar de imposible, de utópico algo, no es más que negarnos a encarar nuestros ideales y proyectos, y, por el contrario, traerlos a nuestro mundo, taclear el trauma existencial de nuestra vida, es enfrentarlo y con eso, debemos considerarnos triunfadores, aún cuando no hallamos logrado el objetivo.
Mirar con lupa aquellos desestimables propósito es inflar el pecho, como nunca antes, llenarlo de aire, aire que nos permite expulsar, voltear, derribar esos temores para dejar volar metas, sueños, utopías, objetivos, ilusiones... En las que siempre debemos vivir, renovándolas.
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