jueves, 23 de diciembre de 2010

Por qué gano.

Competir es una lucha, en la que un fin es el objetivo y anhelo de dos o más personas. Ganar o no depende de las actitudes, de las aptitudes y de la forma de desarrollarlas para lograrlo. Por momentos la lucha es pareja, empate, mitad y mitad. Pero por otros momentos la lucha se convierte en un robo, en una ridiculización, en algo sin sentido. Que una liebre compita contra una tortuga en una carrera es ridículo, porque la liebre le gana por goleada.

Cuando la creatividad para llegar triunfar tiene protagonismo, se puede decir que es una carta difícil de ganar. Un ancho de bastos, como para dejar la mínima esperanza de que la espada venga a competir, a dar una estocada, a pedir revancha. Pero no es simple encontrarla, no nos acompaña siempre la suerte, nos deja inmóviles esperándola.

Las miradas cómplices de tener esa carta en las manos, el as que puede cambiar el destino de la lucha, de la competencia, del ganar, es mi silencio. Silencio de otorgar el mejor lugar, de aceptar las palabras justas, creativas, inspiradoras. Silencio de ahogar miles de palabras en una sonrisa, silencio de no querer aportar más por miedo a olvidar esa última palabra encantada. Silencio, de admirar. Silencio.

Este silencio me es un ancho de espadas, porque gano, gano esta competencia, por quedarme sin palabras.

2 comentarios:

  1. esas palabras son de perdedora ahre
    nitekie
    (puedo firmar con mi blog esto es una fiesta igual no lo voy a usar te voy a dejar la intriga de quien soy)

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  2. JAJAJ (????)
    Sos hermosa, para mi. Yo creo que son palabras justas, armónicas y acordes. Ahora entiendo mejor por que te admiro tanto. Aunque ya lo sabía.

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