miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ruido a silencio.

Ya se oye el silencio. Se eriza cada poro de mi piel, esperando que la suavidad de tus dedos desprolijos les tarareen una canción. Mis labios, esperan de tus palabras para que le abran el telón a mis dientes, y así te regale una sonrisa de las miles que tenemos acumuladas. Afuera, el baile de las hojas de los árboles, componen una sinfonía que mis oídos suelen ignorar, y sin embargo, en este momento, ese detalle inunda de perfección la escena. Tu respiración, inquieta y alborotada, no conoce al disimulo, pero logra camuflarse en el silencio, porque en este momento forma parte de él. El milagro de tus pies, enredados con los míos, me deja inmóvil, inerte. Pero tus párpados están cerrados, soñas con quién sabe qué, y mis ojos se deleitan con el manjar de esa imagen. Dormís, y todo es silencio.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sobre la Violencia de Genero.

Cuerpo de guitarra acostumbrado a los tormentos que la leyenda cultural le impone, parece no ser de carne y hueso, sino de piedra, fuerte e irrompible. Delicadeza que asombra, baila en el aire dejando una estela de suavidad, un perfume de talento. Padece sufrimientos propios y ajenos, dolencias heredadas, asignadas y asumidas. Lucha con viento en contra, caminando sobre clavos, descalza, despojada de protección. Entonces, ante tal inmensidad, el resentimiento, amigo de la envidia, se hace protagonista, intentando acosar tal maravilla. Es compromiso de todos no permitirlo, y obligación tuya denunciarlo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Claroscuro.

Cae la noche, el frío la abraza. Sin ganas de nada da vueltas en la cama intentando dormir, pero el ruido de la lluvia, no se lo permite. Hace zapping en la televisión y no encuentra nada. La apaga. Escucha que el viento le silba una melodía tétrica. Se angustia. El miedo la persigue por un instante en el que cae un relámpago. Nunca sintió tanta oscuridad. Su aflicción no hace más que recorrerle el cuerpo y hacerle sentir que el aire es pesado, aplastante. Hasta que sin querer, espía por la ventana. Los pájaros juegan con la brisa y el sol acaricia al pasto. Es un día radiante.

jueves, 20 de octubre de 2011

El nudo.

En el momento en que levantó la mirada, recorrió por su cuerpo un temblor. Su ceño fruncido funcionaba como foco para ver el otro lado. Ese otro lado, era un lugar tan desconocido como deseado. Tenía que llegar de alguna forma, porque en el lado que se encontraba estaba incompleto, pero la distancia que alejaba el piso que pisaba sus pies, del piso que deseaba sus pies era desesperanzadora. Solo contaba con una soga de insignificante tamaño, en comparación al trayecto que debía recorrer, pero algo le decía que era lo que necesitaba para lograrlo. Ni su ánimo, ni su fuerza eran suficientes. De ninguna manera, bajo ninguna circunstancia iba a poder cruzarlo, o eso creía…

Tomó la soga. La recorrió con la mirada, la experimentó con el tacto. Investigó cada uno de los hilos que la formaban, capturó con la memoria su textura. Hasta que descubrió algo: cada uno de los nudos que la transitaba lo incomodaban. Sentía un rechazo tan fuerte por esas ataduras como fuertes estaban enlazadas. Y sin saber por dónde arrancar, comenzó.

Eran decenas de nudos. Con algunos, parecía absurdo intentar. Eran complejas vueltas, encadenadas, tirantes. A esas les tuvo que dar más atención. Otras parecían difíciles pero era lo que su visión le sugería, pero en la práctica, con un poco de ingenio se resolvieron. Así pasó un largo rato, descubriendo y resolviendo nudos.

Cuando terminó, y tuvo por fin la soga sin ningún estorbo, era una soga distinta. La miraba de otra forma, él se sentía de otra manera. Ya no parecía tan inútil. Era como si las cientos y cientos de fichas que formaban su rompecabezas interior, se redujeran a unas pocas decenas. Estaba cada vez más cerca…

Como si un chasquido de dedos le hubiera dado la señal, se paró, con una actitud totalmente distinta a la del comienzo, e intentó otra vez, con otra certidumbre. Veía cada vez más cerca y con más ganas el otro lado. Tomó la nueva soga, y en dos o tres intentos logró que llegue al otro lado. Y allí estaban, en ese otro lado, sus amigos, sus afectos, que a gritos le estaban diciendo que iban a ayudarlos pero hasta entonces había practicado con ellos oídos sordos.

Ahí fue cuando comprendió que esa soga era corta porque él mismo la había acortado anudandola, y hasta que no se preocupara por solucionar cada uno de esas ataduras, que solo él podía desatar, no iba a escuchar a su entorno, ni a sí mismo.

Con un poco de esfuerzo, y con ayuda de los habitantes de aquel otro lado, el otro lado fue su lado, y su lado, comenzó a ser otro lado, lejano e indiferente, pero presente siempre que un nudo quisiera interrumpir su felicidad.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Fa.

Compañera de horas de risa, contagiosa o sin sentido. Compinche en horas de llanto, por el primer amor no correspondido o por la primera pérdida que todavía no acostumbramos a superar. Mi sombra a la hora de estar juntas haciendo nada, mirando el piso o decorando los minutos que pasan porque nunca frenan, nuestra presencia basta para que un momento juntas sea un momento que valga la pena guardar en nuestra memoria, que parece no tener un límite de capacidad. La vergüenza no conoce nuestra amistad porque jamás nos tocó la puerta. Los celos nos recorren las venas por miedo a que alguien más pueda reconocer semejante inmensidad de persona y quiera apropiarse de algo que ya tiene dueño. Un pasado ancestral nos recorre, y nos va a seguir recorriendo, porque el camino que tenemos para recorrer a la par es infinito, las ganas de llenar el álbum de recuerdos tiene muchas más páginas que escribir, y un pasado nos condena a ser atraídas como con un imán.
El día que le falten sonrisas recorrería todo el mundo, le regalaría sonrisas a cada persona que me cruce, y juntaría todas las que me devolvieron para dárselas, y que nunca más le falten. Cuando le falte abrigo a su corazón, voy a tejerle bufandas de compañía, para ahuyentar los vientos helados que quieran molestarla. Cuando el destino le juegue una mala pasada, con aguja e hilo en mano me las voy a arreglar para coserme a ella, me voy a convertir en costurera aunque no sepa ni coser un botón, para que ni conozca la palabra soledad
Porque tantas veces me regaló sonrisas, tantas veces me abrigó el pecho, tantas veces estuvo al pié del cañón a mi lado, es que tengo todo para devolverle.

lunes, 15 de agosto de 2011

Guanaco.

Estos días fueron muy raros para nosotros dos. Tuvimos emociones desconocidas, una mixtura de dolor y satisfacción. Estamos acostumbrados a vivir situaciones peculiares, y estamos juntos en ese momento, aunque nunca logremos vernos el uno al lado del otro. Tenemos centenares de anécdotas grabadas en nuestra retina.

Digo que estos días fueron extraños, porque nos empapamos en una catarata de sentimientos. Al enterarnos la noticia, nos asombramos, abiertos como nunca antes, quedamos estupefactos ante tanta valentía. Esa fue la primer reacción. Después, la tranquilidad de ver tantas sonrisas de ilusión, de confianza, de optimismo, nos tranquilizaron un poco, no lo suficiente, pero el primer golpe había sido, de cierta forma, superado. El paso más difícil fue respirar profundo, cerrarnos, y al abrirnos vernos ahogados en un mar de miedos, de inseguridades, de emoción, de orgullo, de recuerdos, y que al abrirnos solo quedaran aquellas imágenes que nuestra memoria jamás va a borrar.

Nosotros, par de ojos, no sabemos tolerar tantas emociones juntas, pero este rostro en el que vivimos, este cuerpo que nos hospeda, este corazón que late tan fuerte y nos hace actuar, se refugia en las historias vividas, y está feliz de ver a su hermano combatiendo, remando en mares alborotados y caminando por vientos que, hasta ahora, no soplaban a su favor, por un sueño que como todos bien saben, va a cumplir.

martes, 9 de agosto de 2011

Él.

Un sueño en el que vivo, o una vida que sueño. ¿Qué importa eso hoy? Si donde siembro sonrisas crece la verdadera felicidad que creía conocer y de la cual solo conocía la unión de las letras, que formaba una palabra desconocida. Si cuando espero algo simplemente llega algo mejor, y me sigue sorprendiendo mi constante optimismo. Si la perfección que para mi no existía hoy se hace carne a mi lado, y ahora existe, y vivirlo es único. Si las miradas callan a todas las palabras por sentirse humilladas ante tanta expresión.

Contradicción. Hoy grito a los cuatro vientos todos mis silencios que pesan… y me siento tan liviana. Infinidad. No llego a conocer el infinito, pero solo un pedacito gratifica y llena el alma. Tuve que perder el corazón para que renaciera y logre conocer realmente su inmensidad.

martes, 26 de julio de 2011

Inmensidad

Andaba feliz sin comprender la felicidad, pero creyendo vivirla. Caminando sin esperar encontrar algo, descubrí un rio inmenso que me seducía a sumergirme, pero la desconfianza a algo tan nuevo hizo que desviara mi vista, sin poder borrar esa imagen paradisíaca de mi cabeza. Quise tomar otro camino pero todos conducían al mismo, esa primera visión, aunque bastante superficial, no pudo borrarse de mi, parecía que la retina tenía memoria, y la memoria tenía una corazonada.

Lejos pero cerca, buscando volver paso tras paso, sin posibilidad de pisar en falso, retomé el camino que había seguido, huella a huella, esperando volver a ver ese rio que mi mente jamás pudo ignorar. La segunda vista fue mucho más intensa, mucho más profunda. Escuchaba las piedras sumergidas como si me llamaran, como si me obligaran a dar el salto al lugar desconocido. Cerré los ojos y cumplí mi sospecha. Me empapé de esas aguas casi tibias, placenteras, sumamente interesantes. Me sentí humillada ante tal inmensidad, pero creí haber encontrado un lugar para quedarme. Sentí que era mi momento de disfrutar. Solamente ahí comprendí que la felicidad no se encuentra en el vacío de sí misma, que algo más esperaba, que algo más me esperaba.

Y hoy nado. Nado sonriente como si la tristeza no existiera. Nado relajada de descargar cargas añejas que me hacían sentir presa. Mi libertad ya no anda sola buscando un camino. Mi libertad consiguió romper el límite de la individualidad. Nado llena de escalofríos, pero de los lindos, porque ese rio me abraza y me hace adicta a él. Hoy me redescubro, ya no soy yo. Soy nosotros. Nosotros cómplices, felices. Y la inmensidad de ese rio no la llegué a descubrir, y hoy me hago también rio, y río de alegría. Y hoy, tengo un sinfín de fuerzas para nadar nuestro rio.

lunes, 25 de julio de 2011

(des)espero

Cuando las cosas no existían, y todo era pensamientos corriendo de aquí para allá en mentes que buscaban comprenderse, las ideas reinaban y, abstractas, llenaban al mundo de potencialidades infinitas. Cuando las cosas existieron, las ideas comenzaron a ser añejas, impenetrables, fósiles. Las cosas dominaron la existencia y la existencia no era importante más allá de las cosas.

Espero ansiosa el día en que las potencialidades se traduzcan en ideas, y no que las potencias impongan qué pensar. Espero ver a las ideas reflejadas en cosas, cosas puras, cosas simples y complejas, en cosas que llenen almas y no que llenen bolsillos. Espero no desesperar por este cambio, y espero no esperar este cambio sin construirlo. Espero no caer en el cuento sinfín, que nos hicieron creer, de que nada puede cambiar. Espero, dominar mis ideas.

miércoles, 13 de julio de 2011

El mundo gris.

Les presento al mundo gris. Este es un mundo que no conoce colores, ni texturas. A este mundo le faltan tonos que tiñan la vida. Se los presento con ganas de que jamás nadie lo conozca, que nadie lo viva, que nadie lo sienta. Que sea más lejano que Plutón. Que sea menos conocido que los extraterrestres. Un mundo, que espero que nunca sea mi mundo.

A este mundo le faltan sonrisas y le sobran espejos. Espejos que solo reflejan rostros vacíos, que miran su propio ombligo. Miran para adentro, por miedo a mirar la realidad. Miran la nada y creen vivir felices porque así no encuentran problemas, pero no saben que tampoco encuentran desafíos, ni alegrías. No festejan existir, no sufren existir. Son personas grises que les falta ver, personas grises que les falta conocer lo maravilloso que puede ser un mundo de sonrisas, un mundo de miradas, un mundo de colores.

Este mundo de espejos, es también un mundo de individualidades. Mundo del yo. Dividido en tantas partes como personas. La búsqueda del otro está pasada de moda. La única moda que existe es la que te dice qué prenda vestir, que aroma oler, que música disfrutar. Otra persona está de más. A este mundo gris le falta el color de la compañía. No se trata de príncipes azules que en realidad no existen. Hablo de otra persona que te permita conocer nuevos horizontes, que quiebre los moldes que uno mismo se impone, que te haga entender que el mundo es infinito para conocerlo en soledad. No entiende que el abrigo más grande es el de ir caminando tomados de la mano, ni tampoco entiende que las cosquillas en la panza no son un mito. Le falta, a este mundo, el color y el calor del otro.

En la balanza del mundo gris, lo que pesa no sacia. Atender a las demandas de lo que la publicidad te obliga a consumir ocupa un gran lugar, pero nunca sacia ni corazones ni cabezas. El lado de la balanza que está vacío es el que los hombres grises viven buscando, casi sin esperanzas, casi sin expectativas de lograr conseguir. Por no conocerlo, por no planteárselo, el otro lado de la balanza, el que en realidad pesa, no existe más que escondido, refugiado y camuflado en el deseo de los hombres.

viernes, 1 de julio de 2011

Locura

La locura es un invento. Se creó para que este mundo tan correcto tenga un escape en incoherencias, de las más lindas y de las más feas. Planea terminar con las limitaciones que los hombres se impusieron. Quiebra los moldes. Justifica la crueldad de algunos, y los miedos de otros.

Desvía la norma, y respalda su acción con el pretexto de ser una enfermedad. ¿Una enfermedad? Simplemente es la apertura a invertir la realidad, es la invitación al absurdo, el argumento de la tontería.

Mundo loco el que vivimos, con locos de todo tipo: locos lindos, locos que creemos inadaptados, locos que admiramos. Cuerdos son muchos locos que viven en su mundo mucho más sano. Locos son muchos cuerdos que creen ser locos para justificarse. Porque la locura es el refugio de los cobardes.

viernes, 10 de junio de 2011

Camino a si.

Entrada la tarde, camina por las veredas de su bario sin mirar el piso, ni el camino, ni nada. Con los ojos abiertos mira para adentro, adentro suyo, su cabeza. Las hojas pisadas del otoño fresco le marcan un ritmo, un compás. Camina sin saber muy bien a dónde, ni hace cuánto, pero de seguro el sol está cada vez más bajo. Se extraña. Comienza a sentir una persecución, que la desconcentra por un instante, pero no lo logra, y vuelve a sumergirse en su caos introspectivo. Camina, sin darse cuenta del cansancio del día, sólo camina. Vuelve esa sensación. Se prenden las luces de las calles. Siente una presencia que le pisa los talones. Se siente amenazada. Cada vez pasos más largos. Siente el caminar de su persecutor tan largos como los de ella. Siente su respiración. No puede darse vuelta y enfrentarlo, no se anima. Camina rápido. La sigue. Camina lento. La sigue despacio. Se siente acosada, pero sigue sin dar media vuelta. Busca cómplices por las calles, pero no encuentra a nadie que parezca preocuparle la situación. Desesperación, angustia y miedo, apoderan su cuerpo, su sangre, sus huesos. Frena. Frena quienquiera que la siga también. Cierra los ojos cristalizados por el frío y el temor. Toma aire como si fuera la última vez que podrá hacerlo. Da media vuelta, por fin reconoce a su persecutor, quien la viene amenazando y limitando hace segundos, minutos o horas ¿quién sabe?

Es su sombra, es ella.

martes, 7 de junio de 2011

Llenos de vacío.

¿Qué se supone que es sentirse vacío? ¿No sentir nada?

Si ese vacío es, si hay un vacío, existe, y por tanto ese vacío existe al menos como cosa existente, como una nada que nos llena. ¿Quién puede lograr, alguna vez, llenar un vacío si nada existe? Es como querer llenar un balde de aire con agua. El balde no está vacío, está lleno, lleno de aire.

Por eso no está tan mal sentir un vacío. Porque, al menos sentimos algo. No sentir nada es más grave. Es ser inanimado, inerte, es sentirse atrapado en un envase más que en un cuerpo. No es bueno, no es malo, ni lindo, ni feo, es no sentir.

No contentos con nuestra suerte, nos quejamos de sentirnos vacíos, pero en esa queja vive el sentimiento, en ese grito de auxilio, en esa presión en el pecho, en ese escalofrío que recorre partes inéditas de nuestro cuerpo, que enfría hasta al sol, demostramos ser seres que hoy necesitan esa sonrisa que alguna vez hubo y vive grabada en nuestra memoria, y si estuvo, la podemos volver a tener.

¿Quién nos lo puede impedir? ¿Alguien más que uno mismo?

viernes, 27 de mayo de 2011

Atesorando al tiempo.

Todo está muy rápido. Abrir y cerrar los ojos sobra para que todo lo que necesitemos esté resuelto.

Rápido llega una noticia del otro lado del mundo, un tanto distorsionada, por la televisión. Rápido ponemos enter para enviar un mail a una persona que está lejos, o puede estar cerca, pero no nos animamos a enfrentarla cara a cara. El microondas calienta rápido aquello que deseamos consumir. Es casi instantáneo el envío de un mensaje de texto a otra persona, y así logramos estar aquí y allá, y no estar en ningún lugar. Rápido es el subte, rápido es el tren, nos cruzamos con todo el mundo en esos medios de transporte pero no llegamos a reconocer ninguna cara, parecen borrosas. No logramos mantener una conversación porque las agujas siempre nos apuran, por más rápido que sean esos vehículos siempre nos resultan lentos. La vida arriba de ellos pasa desapercibida, fuera de foco, instantánea. Existe la comida rápida que nos hace felices y nos soluciona la vida, con una gran sonrisa. El tiempo es rápido, y rápido podemos detener el paso de él con algún retoque, alguna operación que rápidamente, nos saca unos años de encima, y nos detiene en el instante de la juventud, aún cuando no se puede sobrellevar más. Rápido podemos descender de peso con recetas mágicas que actúan casi instantáneamente, tan instantáneamente como perturban nuestro organismo.

Todo nos lleva a ahorrar tiempo, de aquí y de allá ahorramos segundos, minutos, horas; ahorramos años, y los acumulamos todos en algún lugar desconocido, en algún frasco anónimo e inalcanzable, porque está todo tan apresurado, que cada vez tenemos menos tiempo.

sábado, 21 de mayo de 2011

Arena de Ideas

Las palabras se nos caen, se nos enciman, se nos discuten unas a otras, para tener prioridad de ser escuchadas. Casi sin comprenderlo, casi sin pensarlo, casi sin sentirlo. Las palabras van y vienen, esperan ser oídas y esperan ser habladas. Buscan mostrar un pensamiento. Lo logran. ¿Lo logran? Son ideas revoltosas, desdibujadas. Son un volcán escupiendo lava ardiente, lava de imaginación. Y ese concepto, que busca saciar la intención que nuestra mente grita pero que nuestra voz no elabora, no se transforma más que en roca, enfriándose, alejándose, desprendiéndose, para ser una sola, lejana, abstraída, aislada, para no tener más compañía que la soledad, porque solos nadie nos contradice.

Y al final, tanta lava hirviente, para estar solos, duros, fríos, alejados, esperando que el tiempo haga lo suyo, que erosione, que nos haga arena.

Cada vez nos hace más (más pequeños).

jueves, 19 de mayo de 2011

Sobran faltas

Necesitamos risa cómplice que desempañe el vidrio de la vergüenza. Necesitamos comunicarnos aunque estemos hundidos en medios de comunicación. Necesitamos conciencia ante la ciencia. Necesitamos martillos para derribar los muros de los miedos. Necesitamos noches para beber todos los tragos amargos que creamos. Necesitamos despertarnos para que los sueños se cumplan. Necesitamos manos para tantas caricias guardadas. Necesitamos reflexión para no caer en las garras del olvido. Necesitamos tiempo para no ser víctima de la rutina. Necesitamos ganas para desordenar el orden que nos imponen. Necesitamos alguien con quien nadar para no ahogarnos en mares de lágrimas. Necesitamos afrontar nuestras dudas para saber si en no son solo un holograma. Necesitamos palabras para callar al silencio. Necesitamos días grises para apreciar los días de sol. Necesitamos sonrisas para que la tristeza se sienta humillada. Necesitamos abrazos para no maldecir al frío. Necesitamos apagar la televisión para encender la mente. Necesitamos lucidez para alumbrar tanta oscuridad de ideas. Pero lo que más necesitamos es dejar de tener que llegar a la necesidad para cumplir nuestras necesidades.

viernes, 13 de mayo de 2011

Lisérgico (no pude incluirlo)

Mi amigo es un mar de ideas, subjetivamente, claro. Porque la marea más revoltosa de todas, no llega a expresarla . Él no demuestra ni una señal de ese alboroto. Su rostro, su andar por la vida es calmo, como un río sin viento.

Mi amigo piensa. Piensa todo, piensa mucho, piensa hasta lograr un extrañamiento de sus ideas. Piensa para entenderse. Y lo que yo no entiendo es que piense tanto. Y, en ciertos casos, lo que él no entiende es lo que piensa.

Mi amigo tiene pasiones que llegan a excesos. Logra fanatizarse a tal punto que no resulta habitual. Dan ganas de contagiarse, deseo de que inocule ese sentimiento en uno.

Mi amigo es un frenesí. Un arrebato de imaginación. Fluye su creatividad a tal punto que es difícil de describir, es más, me animo a decir que imposible.

Mi amigo, es mi amigo, por todo esto.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Ellos

Porque ella lo ama está con él. Porque él la necesita le entregó su corazón. Porque ella lo conoce tanto, sabe que estar con él es su compromiso. Porque él le desnuda el alma sabe que es su par imperfecto. Porque ella no está en crisis no duda en dejarlo. Porque él está amparado por ella tiene seguridad. Porque ella se ve diferente a él, lo necesita para complementarse. Porque él solo puede verse reflejado en ella, es que la sabe apreciar. Porque a ella le es tan real, lo puede ver y sentir a su lado. Porque a él se le desdibuja del papel es que se encierra en su memoria para tenerla siempre cerca.

Ella tiene un él, pero ese él no es el él que habla de ella.

(O eso cree)

martes, 3 de mayo de 2011

Paradoja

Contradicción. Es la alegría en persona, todos lo vemos. Pero es aflicción en su silencio, pocos lo sabemos.

Sonrisa por fuera, mojada el alma de tanto temor a saber respuestas que supone, que piensa tanto que se desdibujan a tal punto de no reconocerse ninguna figura, ni palabra. Una abstracción tal, que atar cabos para nada esclarece la situación, solo llena de nudos una soga cada vez más corta, más irreconocible.

Ingeniera en hipótesis, verdaderas o no, no se anima a averiguarlo. Cree taclear al sentimiento contratando besos sin rostro, pero no hace más que buscar ese néctar perdido, en bocas ajenas, que bien sabe que no va a encontrar.

Y le canta a la vida. Hasta las notas de su voz desafinan su pentagrama en Mi menor. Nada de eso importa. Cantar para sanar la memoria, el recuerdo. Pero otra vez la contradicción. Combinar la necesidad de remediar su corazón con canciones es un buen camino, pero… ¿Qué canciones? Entona las letras que huelen a lluvia, a domingo, a abandono. Llega a caminar un laberinto, una y otra vez, y no parece encontrar la salida.

La salida está ahí, a la vuelta de la esquina, en el fondo de ella misma. Que le grite a los vientos sus verdades, que cree no saber. Que vomite palabras que ni ella conoce. Que seque las lágrimas ya acumuladas dentro de ella. Que se anime a armar el rompecabezas que cada vez parece tener más piezas, y más pequeñas. Que, por fin, llegue el fin, para encontrar otra historia que contar.

lunes, 2 de mayo de 2011

Incertidumbre

¿Por qué el mañana nunca llega y el hoy nunca se vive? ¿Por qué cuando una persona no está, está más presente que nunca en nuestros pensamientos? ¿Por qué tantos silencios gritados? ¿Por qué cuesta tanto hablar cuando duele tanto callar? ¿Por qué los fantasmas de la realidad nos espantan de ella? ¿Por qué no nos olvidamos de respirar pero si nos olvidamos de vivir, que es para lo que respiramos? ¿Por qué recordamos personas solo cuando están muertas y matamos de olvido a los que están vivos? ¿Por qué habiendo tantas palabras hacemos tan poco uso de ellas? ¿Por qué llenamos la vida de ocupación y no nos ocupamos de la vida? ¿Por qué los sueños son cada vez más imposibles, y cada vez es más imposible soñar? ¿Por qué el pasado nos limita el futuro si son antónimos? ¿Por qué tantos remedios y tan pocas curas? ¿Por qué le gana la costumbre al desafío? ¿Por qué tantas preguntas y tan pocas respuestas?

Porque todas tienen la misma respuesta; atrevete, buscá adentro.

lunes, 14 de marzo de 2011

El título está al final

Las raíces de mis árboles están para arriba, y las hojas bajo tierra. Mi invierno está tan caluroso, y mi verano tan fresco. Mis miedos súper valientes y mi valor acobardado en un rincón. Mientras los relojes avanzan el mío retrocede. Mis pies están bien altos y mis manos sosteniéndome. Mis nubes reflejan tanta luz, y mis soles me dan tanta sombra. Y no es sólo eso, mi mar está muy calmo, ni una ola, y mi río es un alboroto. Mis botellas de alcohol me tienen tan sobria, y mis vasos de agua me mantienen ebria.

(Todo, todo sos capaz de dar vuelta).

Mientras todos esperan etiquetas somos indocumentados. Cuando todos festejan otro mes cumplido, nosotros festejamos cada día el estar juntos, sin calendarios que nos obliguen a así hacerlo. Mientras todos se llenan la boca de palabras, nosotros la llenamos de besos.

(Todo está en orden).


Revés al todo

sábado, 12 de marzo de 2011

Ei Ei Ei.

Si hoy no tengo miedo de caminar sola, es porque siempre tengo a una persona caminando al lado mío, aún en soledad. Que hoy me atreva a tirarme a un abismo sin ningún tipo de seguridad, es porque sé que tengo un paracaídas siempre en la espalda, que sabe rescatarme, y hacerme llegar al piso con una sonrisa, no tan grande como la suya. Por suerte hoy no me preocupo por enfermarme, porque tengo a alguien que sabe curar todas las enfermedades, aunque ni la propia ciencia la conozca, y siempre es la misma receta: un abrazo bien fuerte, que nadie sabe dar igual. Tampoco tengo temor de sentirme aburrida, porque tengo en mi memoria tantas anécdotas capaces de volverme a sacar una sonrisa, que ese no es un problema. ¿Miedo a la resignación? Imposible, alguien siempre me genera confianza, hasta en cosas que uno cree imposibles, para inflarme el pecho de valor, aunque tenga que pelear contra 150 personas con una sola mano. Podría asustarme de cansarme de caminar, pero tengo un par de pies de repuesto, que siempre llegan a la hora justa. A veces me asusta quedarme sin palabras, pero me acuerdo de alguien, que inspira hasta a un analfabeto y me hace sentir un diccionario aunque esté bloqueada. Lo único que si me da miedo, es sentir envidia, de conocer a esa persona que sabe hacer todo tan bien, que sabe cuándo y por qué me pasa todo más que yo misma, de tener tan cerca a la persona que no es perfecta porque no me gusta la perfección, pero se le acerca tanto que hasta la perfección se asusta… pero ese miedo se va, cuando sé que a esa persona la tengo al lado mío, como guía y motor, como una amiga, como mi hermana, y para siempre.

martes, 1 de marzo de 2011

Día o noche

Un día que era noche, el sol se sintió humillado. Porque vió de lejos que noche era amigos despreocupados por horarios y obligaciones, noche era cena en familia, era estrellas brillando y llenando la memoria de alegrías, era tranquilidad y silencio, era grillos cantanto sin que nadie los ignore, noche era frío de abrazos, y noche era también alegría de algunos viciosos.

Pero no sabía que la luna se sentía avergonzada de no abrigar a los nenes jugando en las plazas, ni de iluminar las mañanas en las que se necesita un poco de luz para empezar. Tampoco sabía que era capaz de tardes de mates con amigos, ni que regalaba a todos una imagen en la retina que jamás se desprendería de alguien: el amanecer.

Noche es fuego encendido iluminando recuerdos de un pasado cercano, y día es brasas que olvidan ese momento. Pero día es vivencias únicas que noche solo las percibe un tanto borroneadas por alguna compañía en forma de botella.

Noche y día, luna y sol, oscuridad y claridad, se celan constantemente, se sienten humillados, pero no se juntan, por temor a sentirse completos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Soñar no soñar

En esas pocas noches en que la noche la dejaba en soledad, ella sentía que dormir era lo único que la contentaba. Porque cuando ella la acompañaba, se sentía cómoda en el regazo del alcohol y de las amistades, o de los amores, pero nunca se sentía bien cuando, paradójicamente, la soledad la acompañaba. En esos momentos solo sentía ganas de dormir, profundo, sin que nada se le interpusiera en el plan. Los sueños no solían ser parte de su vida, porque, si como dicen, soñaba porque siempre soñamos, ella nunca se acordaba. Quizás por estar tan entretenida en el vivir, o por no querer viajar por sus deseos, cada mañana (que en realidad eran tardes) los sueños no llenaban su silencio “matutino”, eran olvidados, como solemos olvidar ciertas cosas que no nos importan, o ciertas cosas que, en el fondo, queremos olvidar. Por más fuerza que hiciera por recordar esa mentira que su mente había creado durante la noche, ella no podía recordarla, había cierta censura que su mente sufría con cada despertar.
Intentó todo para que al menos, recordara solo una parte de aquello que en su fantasía, o en su surrealismo, ansiaba. Puso un anotador en bajo su almohada para escribir tips, ideas, que le tiraran una coordenada, pero de poco sirvió. Hizo esfuerzos inhumanos para recordar, y nada. Hasta trató de hacerse soñadora en momentos que las ganas de dormir ni se presentaban, para engañarla y descubrirla, pero poco logró.
Tantas cosas, tanto intento frustrado de entender lo que de día no se animaba a planear, que se había olvidado de sus aspiraciones, de sus anhelos. Se había olvidado que cientos de sueños la esperaban despierta para ser cumplidos, que miles de metas sin cumplir buscaban barrer el límite de la posibilidad para volverse un posible, que su imaginación era posible, y que sus ideales no tenían más límites que sus miedos.
Desde ese momento supo que los sueños dormidos no valen nada, y que cumplirlos despierta eran justamente, su sueño. Que la vida le ponía obstáculos y su sueño era superarlos. Que sabiendo que su deseo era difícil de lograr se volvía más ansiado, y así mismo, se volvía más ansiado realizarlo. Que si cumplía un objetivo, el próximo era más ansiado, y que esa era la única ambición que valía la pena.
Entonces supo, que soñar dormida valía poco, al lado de soñar despierta.

sábado, 22 de enero de 2011

Cientidos

Dicen que nacemos con 5 sentidos. Algunos, tienen la suerte de disfrutar al máximo de todos, aunque no siempre los aprovechen, otros nacen sin alguno o los pierden por el camino, a medida que van ganando experiencia en la vida. La vista, nos permite percibir esas cosas que son porque las vemos. Si nadie las viera, no existirían. Hasta los ciegos intentan saciar ese sentido usando la imaginación. El olfato, que nos hace viajar al pasado, sintiendo aromas que hacen que ese pedacito de historia que nos pasó, se repita, se reviva, se haga carne de nuevo. El oído, capaz de deleitarnos con unas cuantas notas musicales, pero también de ahogarnos en gritos, en chillidos perturbadores, que nada tienen que ver con ese deleite musical. Él, es muy amigo de otro sentido, de la voz, que nos hace pensar, nos hace arrojar palabras sin sentido, o muy pensadas, o nos hace querer tomar mate con amigos, y también hacer guerras internas con uno mismo, porque la voz no tiene por qué escucharse, la voz está presente siempre, aún cuando no está. El tacto suele pasar desapercibido, pero, ¿cómo no valorarlo? Es capaz de sentir caricias que abrigan el cuerpo y el alma, y con eso basta para coronarlo como otro sentido que completa nuestra vida.
Pero hoy, y ojalá que mañana, soy capaz de asegurar de que no son 5, son muchos más, que me hacen sonreír y me hacen enojar, que me dan impulsos al corazón, que hacen que hasta la soledad se sienta acompañada, que completan ese vacío que alguna vez existió, que me hacen sonreír sola, sin motivos del todo concretos, que hacen que todos los demás sentidos se sientan humillados ante tanta capacidad, que son fuego que quema recuerdos para olvidar y agua que sacia la sed de vos, que hace que tiemble cada parte de mi cuerpo aunque no tenga razones suficientes, que hacen sentir calor en el frío más lastimoso, y divierten los domingos a la tarde, que está en la panza haciendo cosquillas, y en algún otro lugar que no alcanzo a reconocer, que no tienen un nombre, no tienen una forma de explicarlos, y solo vos los podes encender.

lunes, 10 de enero de 2011

Homogeneidad es experiencia

-¿Por qué siempre te vestís de marrón?

Eso le preguntó esa tarde un nieto a un abuelo. Siempre se vestía de marrón, nunca de verde, o de rojo, de marrón. Y eso era el interrogante de su vida. No se preguntaba por qué el hombre destruye todo, ni por qué es un ser tan limitado siendo tan increíble. Su incertidumbre no era la de un mayor que suele estar abrumado por tanto desaliento, no, su duda era chiquita, inocente y concisa.

El abuelo no contestó inmediatamente. Se sentó en su mecedora, y le dio lugar al silencio para que elaborara alguna respuesta. Después de un momento, que al ser tan abstracto no se puede decir si fue largo o corto, le dijo que pensara en su color preferido.

-Azul

La respuesta fue cortita y llena de ansias por escuchar el veredicto.

- Bueno, el azul es tu color preferido, porque sos un nene calmo, que busca serenidad, quietud. Por eso no elegirías un naranja vibrante, ni un amarillo lumínico. Eso pasa. Elegimos colores, que no son eso que somos. A mucha gente le resulta aburrido el marrón. Pero no sabe que esa es la unión de todos los colores. Solemos rechazar eso que no somos, por ser poco tolerantes quizás. El marrón es la suma de todo aquello que no queremos ser, nos cuesta elegirlo, como nos cuesta elegir al Otoño como estación preferida del año, y es la estación más marrón que existe. No hay diversidad si no hay matices, ni opiniones. Optar por un violeta en vez de un celeste es descubrir el temperamento que tenemos y manifestarlo en un acto. No siempre me gustó el marrón, aparte de que a los ancianos nos obligan en cierta forma a usarlo porque las tendencias de la moda no les interesa nuestra edad, a esta altura de nuestra vida lo aceptamos más, porque ya lucimos otros colores, y nos dimos cuenta de que no es tan malo como parece.

No sé si el nene comprendió cada una de las palabras que dijo su abuelo, porque le resultaron difíciles o enredadas. Pero si sé que se levantó, abrazó a su abuelo y se puso la boina marrón que tenía colgada en su mecedora.

martes, 4 de enero de 2011

Conocernos por papel (con Caro y Mau)

No hay un lugar que pueda complacer al más simple habitante de mundos desconocidos, porque somos distintos y eso hace a la diversidad. Mi mundo y el tuyo son otros, gigantes en todos sus rincones, combinados a la perfección. Una necesidad deliciosa que nos reúne para mirarnos atentos y que ningún detalle se nos escape de los ojos.
Y le dije que ponga Juana y ni bola, puta! Muy!!! (pausa necesaria)
Con excesos de voluntades y represión, con centenares de seres desconocidos, y huellas en la arena, volátil, como el viento las imágenes rebuscadas siempre listas para cazar, como paisajes momentáneos que disfrutan de nuestra presencia.
"Amor, que dure para siempre" Frase copiada, porque no me atrevo a dejarme volar, y a llegar a ese lugar que ni mi inconsciente conoce, por lejano, por miedo, por inalcanzable, a causa de las condiciones que nos provocan y nos castigan. Nos dejan a solas.

lunes, 3 de enero de 2011

Cargando

Cada vez que un imposible se vuelve realidad, nos vemos atorados en una rueda sin fin, que gira y gira. Ese imposible se transforma en posible, y por tanto en menos deseado. Es como si en una carrera, el corredor, llegase a la meta, y se le sumaran 10 metros más, y llegara a la meta nuevamente y se le sumaran 15, y así sucesivamente. Tenés algo, lo guardas en lo más profundo de tu interior y ya anhelas otra cosa distinta. Es intentar alcanzar a tu propia felicidad, para cuando la tengas, intentarlo de nuevo porque esa felicidad no era la felicidad completa. Somos seres incompletos. Siempre nos hace falta algo, carecemos de una completitud en todo momento.

Nos quejamos de que el objetivo se aleja cada vez más, parece que lo tenemos ahí, casi en la palma de la mano, y cuando corremos a su alcance, se desdibuja, se pierde el foco, se deshace y se aleja un poco más.

Pero ¿qué mejor que eso? El día que nos sintamos conformes va a ser el día menos esperanzador del mundo. Si yo mañana no quiero otra cosa, no voy a prender el motor que me impulsa a cumplir mis sueños. Si el mañana no es un signo de pregunta, se acaba el deseo. Y si se acaba el deseo, se acaban los objetivos, y se acaba todo eso que nos hace incompletos, pero que nos hace seguir transitando por el camino de las utopías, que tan felices nos pretenden hacer.