sábado, 21 de mayo de 2011

Arena de Ideas

Las palabras se nos caen, se nos enciman, se nos discuten unas a otras, para tener prioridad de ser escuchadas. Casi sin comprenderlo, casi sin pensarlo, casi sin sentirlo. Las palabras van y vienen, esperan ser oídas y esperan ser habladas. Buscan mostrar un pensamiento. Lo logran. ¿Lo logran? Son ideas revoltosas, desdibujadas. Son un volcán escupiendo lava ardiente, lava de imaginación. Y ese concepto, que busca saciar la intención que nuestra mente grita pero que nuestra voz no elabora, no se transforma más que en roca, enfriándose, alejándose, desprendiéndose, para ser una sola, lejana, abstraída, aislada, para no tener más compañía que la soledad, porque solos nadie nos contradice.

Y al final, tanta lava hirviente, para estar solos, duros, fríos, alejados, esperando que el tiempo haga lo suyo, que erosione, que nos haga arena.

Cada vez nos hace más (más pequeños).

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