lunes, 25 de julio de 2011

(des)espero

Cuando las cosas no existían, y todo era pensamientos corriendo de aquí para allá en mentes que buscaban comprenderse, las ideas reinaban y, abstractas, llenaban al mundo de potencialidades infinitas. Cuando las cosas existieron, las ideas comenzaron a ser añejas, impenetrables, fósiles. Las cosas dominaron la existencia y la existencia no era importante más allá de las cosas.

Espero ansiosa el día en que las potencialidades se traduzcan en ideas, y no que las potencias impongan qué pensar. Espero ver a las ideas reflejadas en cosas, cosas puras, cosas simples y complejas, en cosas que llenen almas y no que llenen bolsillos. Espero no desesperar por este cambio, y espero no esperar este cambio sin construirlo. Espero no caer en el cuento sinfín, que nos hicieron creer, de que nada puede cambiar. Espero, dominar mis ideas.

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