¿Qué se supone que es sentirse vacío? ¿No sentir nada?
Si ese vacío es, si hay un vacío, existe, y por tanto ese vacío existe al menos como cosa existente, como una nada que nos llena. ¿Quién puede lograr, alguna vez, llenar un vacío si nada existe? Es como querer llenar un balde de aire con agua. El balde no está vacío, está lleno, lleno de aire.
Por eso no está tan mal sentir un vacío. Porque, al menos sentimos algo. No sentir nada es más grave. Es ser inanimado, inerte, es sentirse atrapado en un envase más que en un cuerpo. No es bueno, no es malo, ni lindo, ni feo, es no sentir.
No contentos con nuestra suerte, nos quejamos de sentirnos vacíos, pero en esa queja vive el sentimiento, en ese grito de auxilio, en esa presión en el pecho, en ese escalofrío que recorre partes inéditas de nuestro cuerpo, que enfría hasta al sol, demostramos ser seres que hoy necesitan esa sonrisa que alguna vez hubo y vive grabada en nuestra memoria, y si estuvo, la podemos volver a tener.
¿Quién nos lo puede impedir? ¿Alguien más que uno mismo?
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