martes, 3 de julio de 2012

Vivo


Aire. Respiro aire. Cuento hasta diez, y dejo, sin pensarlo, caer un suspiro. Miro un punto fijo, que no es nada. En esa nada que miro, se reflejan como un remolino imágenes desordenadas, todo lo que pasa por mi cabeza se dibuja y se desdibuja en la nada, en el punto fijo. Pienso pero no llego a escucharme. El frenesí de ideas que pasa por mi cabeza no me deja pensar. Me asfixia. Quiero gritarlo, pero, no… ¡¿No?!
Mi rostro mojado por esa lágrima que se dejó caer me relaja. Es un baño de vida, estoy sintiendo. Todo lo que siento no es mentira. Mi abdomen se endurece, se asusta. Mi saliva parece más densa que nunca, me cuesta tragarla. Mi cuerpo expresa lo que mi corazón siente.
Cierro los ojos e inspiro, pero no solo aire. Inspiro racionalidad, eso que viene después del sentir. Sentir no es racional. Me pongo a pensar, y una catarata de preguntas inunda mi cabeza: -¿Qué me pasa? ¿Quién habita mi cabeza? ¿Por qué me siento así? El silencio se apodera por segundos eternos de la escena.  De repente, me ilumino. Todas las piezas del rompecabezas encuentran su lugar, todas las preguntas encuentran su respuesta.  Ahora sé lo que me pasa: me encontré a mi misma.

miércoles, 13 de junio de 2012

Libertad de (propio)pensamiento

Solo cuando tus oídos no escuchen lo que mi boca no pronuncie porque mi voz calle lo que mis ojos ven y mi cabeza razona, solo ahí, voy a ser una más. Pero mientras mi garganta grite lo que mis ojos ven, sin miedos ni temores, mientras mis sentidos le den sentido a lo que quiero ser, voy a ser libre. Y quienes escuchen lo que los obligan a escuchar y repitan lo que les obligan a repetir, van a ser pobres presos de sus no pensamientos. 

domingo, 13 de mayo de 2012

Las ideas.


Ahí están las ideas. Latentes. Vitales, bien verdecitas, esperando en la rama de cada árbol que solemos ignorar. Nos esperan llenas de vida. Despilfarran existencia. Encandilan de vigor. Cada nervadura, nos dibuja un camino para seguir, para leer esa hojita que siempre está esperando ser vista, cansada de pasar inadvertida. Y vemos, como cada otoño, miles de hojas caen y miles de ojos las ignoran.  Secas, ya sin vida, tiñen de ocre el asfalto gris de la vida, y trazan líneas de melancolía, esperando a que vuelva la primavera, para volver a ser verde esperanza, y que un loco, un raro, un distinto, elija una, la cuide, la vea, la valore, la llene de significado y la comparta. Pero todas las demás, pobres desechadas que no tienen voz para gritarle al mundo ¡Aquí estoy!, van a caer el próximo otoño, crujirán bajo las suelas de las zapatillas que las pisan, que las enmudecen,  sin poder expresar que fueron calladas. 

viernes, 6 de enero de 2012

De a dos es posible tener alas.

Mis manos paseando por tu espalda
mis dedos rozando tu piel
mis labios húmedos, endulzados
de tus besos que saben a miel.

Tu boca, perdición que estremece
tus dientes, piedras preciosas
no encuentro aflicción más hermosa
que esperar a mañana para verte.

El solo imaginarte me estremece
perderme en las notas de tu risa
que tejen una feliz melodía
y marcan el rimo de mis días.

Tu mano entrelazando la mia
motor que da vida a mis pasos
ya no hay nada que alegre más mi día
que caminar juntos esperando el ocaso.

Y que se fundan nuestros cuerpos
que sigan volando las horas
vos y yo en una persona
aprendimos a tocar el cielo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ruido a silencio.

Ya se oye el silencio. Se eriza cada poro de mi piel, esperando que la suavidad de tus dedos desprolijos les tarareen una canción. Mis labios, esperan de tus palabras para que le abran el telón a mis dientes, y así te regale una sonrisa de las miles que tenemos acumuladas. Afuera, el baile de las hojas de los árboles, componen una sinfonía que mis oídos suelen ignorar, y sin embargo, en este momento, ese detalle inunda de perfección la escena. Tu respiración, inquieta y alborotada, no conoce al disimulo, pero logra camuflarse en el silencio, porque en este momento forma parte de él. El milagro de tus pies, enredados con los míos, me deja inmóvil, inerte. Pero tus párpados están cerrados, soñas con quién sabe qué, y mis ojos se deleitan con el manjar de esa imagen. Dormís, y todo es silencio.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sobre la Violencia de Genero.

Cuerpo de guitarra acostumbrado a los tormentos que la leyenda cultural le impone, parece no ser de carne y hueso, sino de piedra, fuerte e irrompible. Delicadeza que asombra, baila en el aire dejando una estela de suavidad, un perfume de talento. Padece sufrimientos propios y ajenos, dolencias heredadas, asignadas y asumidas. Lucha con viento en contra, caminando sobre clavos, descalza, despojada de protección. Entonces, ante tal inmensidad, el resentimiento, amigo de la envidia, se hace protagonista, intentando acosar tal maravilla. Es compromiso de todos no permitirlo, y obligación tuya denunciarlo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Claroscuro.

Cae la noche, el frío la abraza. Sin ganas de nada da vueltas en la cama intentando dormir, pero el ruido de la lluvia, no se lo permite. Hace zapping en la televisión y no encuentra nada. La apaga. Escucha que el viento le silba una melodía tétrica. Se angustia. El miedo la persigue por un instante en el que cae un relámpago. Nunca sintió tanta oscuridad. Su aflicción no hace más que recorrerle el cuerpo y hacerle sentir que el aire es pesado, aplastante. Hasta que sin querer, espía por la ventana. Los pájaros juegan con la brisa y el sol acaricia al pasto. Es un día radiante.

jueves, 20 de octubre de 2011

El nudo.

En el momento en que levantó la mirada, recorrió por su cuerpo un temblor. Su ceño fruncido funcionaba como foco para ver el otro lado. Ese otro lado, era un lugar tan desconocido como deseado. Tenía que llegar de alguna forma, porque en el lado que se encontraba estaba incompleto, pero la distancia que alejaba el piso que pisaba sus pies, del piso que deseaba sus pies era desesperanzadora. Solo contaba con una soga de insignificante tamaño, en comparación al trayecto que debía recorrer, pero algo le decía que era lo que necesitaba para lograrlo. Ni su ánimo, ni su fuerza eran suficientes. De ninguna manera, bajo ninguna circunstancia iba a poder cruzarlo, o eso creía…

Tomó la soga. La recorrió con la mirada, la experimentó con el tacto. Investigó cada uno de los hilos que la formaban, capturó con la memoria su textura. Hasta que descubrió algo: cada uno de los nudos que la transitaba lo incomodaban. Sentía un rechazo tan fuerte por esas ataduras como fuertes estaban enlazadas. Y sin saber por dónde arrancar, comenzó.

Eran decenas de nudos. Con algunos, parecía absurdo intentar. Eran complejas vueltas, encadenadas, tirantes. A esas les tuvo que dar más atención. Otras parecían difíciles pero era lo que su visión le sugería, pero en la práctica, con un poco de ingenio se resolvieron. Así pasó un largo rato, descubriendo y resolviendo nudos.

Cuando terminó, y tuvo por fin la soga sin ningún estorbo, era una soga distinta. La miraba de otra forma, él se sentía de otra manera. Ya no parecía tan inútil. Era como si las cientos y cientos de fichas que formaban su rompecabezas interior, se redujeran a unas pocas decenas. Estaba cada vez más cerca…

Como si un chasquido de dedos le hubiera dado la señal, se paró, con una actitud totalmente distinta a la del comienzo, e intentó otra vez, con otra certidumbre. Veía cada vez más cerca y con más ganas el otro lado. Tomó la nueva soga, y en dos o tres intentos logró que llegue al otro lado. Y allí estaban, en ese otro lado, sus amigos, sus afectos, que a gritos le estaban diciendo que iban a ayudarlos pero hasta entonces había practicado con ellos oídos sordos.

Ahí fue cuando comprendió que esa soga era corta porque él mismo la había acortado anudandola, y hasta que no se preocupara por solucionar cada uno de esas ataduras, que solo él podía desatar, no iba a escuchar a su entorno, ni a sí mismo.

Con un poco de esfuerzo, y con ayuda de los habitantes de aquel otro lado, el otro lado fue su lado, y su lado, comenzó a ser otro lado, lejano e indiferente, pero presente siempre que un nudo quisiera interrumpir su felicidad.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Fa.

Compañera de horas de risa, contagiosa o sin sentido. Compinche en horas de llanto, por el primer amor no correspondido o por la primera pérdida que todavía no acostumbramos a superar. Mi sombra a la hora de estar juntas haciendo nada, mirando el piso o decorando los minutos que pasan porque nunca frenan, nuestra presencia basta para que un momento juntas sea un momento que valga la pena guardar en nuestra memoria, que parece no tener un límite de capacidad. La vergüenza no conoce nuestra amistad porque jamás nos tocó la puerta. Los celos nos recorren las venas por miedo a que alguien más pueda reconocer semejante inmensidad de persona y quiera apropiarse de algo que ya tiene dueño. Un pasado ancestral nos recorre, y nos va a seguir recorriendo, porque el camino que tenemos para recorrer a la par es infinito, las ganas de llenar el álbum de recuerdos tiene muchas más páginas que escribir, y un pasado nos condena a ser atraídas como con un imán.
El día que le falten sonrisas recorrería todo el mundo, le regalaría sonrisas a cada persona que me cruce, y juntaría todas las que me devolvieron para dárselas, y que nunca más le falten. Cuando le falte abrigo a su corazón, voy a tejerle bufandas de compañía, para ahuyentar los vientos helados que quieran molestarla. Cuando el destino le juegue una mala pasada, con aguja e hilo en mano me las voy a arreglar para coserme a ella, me voy a convertir en costurera aunque no sepa ni coser un botón, para que ni conozca la palabra soledad
Porque tantas veces me regaló sonrisas, tantas veces me abrigó el pecho, tantas veces estuvo al pié del cañón a mi lado, es que tengo todo para devolverle.

lunes, 15 de agosto de 2011

Guanaco.

Estos días fueron muy raros para nosotros dos. Tuvimos emociones desconocidas, una mixtura de dolor y satisfacción. Estamos acostumbrados a vivir situaciones peculiares, y estamos juntos en ese momento, aunque nunca logremos vernos el uno al lado del otro. Tenemos centenares de anécdotas grabadas en nuestra retina.

Digo que estos días fueron extraños, porque nos empapamos en una catarata de sentimientos. Al enterarnos la noticia, nos asombramos, abiertos como nunca antes, quedamos estupefactos ante tanta valentía. Esa fue la primer reacción. Después, la tranquilidad de ver tantas sonrisas de ilusión, de confianza, de optimismo, nos tranquilizaron un poco, no lo suficiente, pero el primer golpe había sido, de cierta forma, superado. El paso más difícil fue respirar profundo, cerrarnos, y al abrirnos vernos ahogados en un mar de miedos, de inseguridades, de emoción, de orgullo, de recuerdos, y que al abrirnos solo quedaran aquellas imágenes que nuestra memoria jamás va a borrar.

Nosotros, par de ojos, no sabemos tolerar tantas emociones juntas, pero este rostro en el que vivimos, este cuerpo que nos hospeda, este corazón que late tan fuerte y nos hace actuar, se refugia en las historias vividas, y está feliz de ver a su hermano combatiendo, remando en mares alborotados y caminando por vientos que, hasta ahora, no soplaban a su favor, por un sueño que como todos bien saben, va a cumplir.

martes, 9 de agosto de 2011

Él.

Un sueño en el que vivo, o una vida que sueño. ¿Qué importa eso hoy? Si donde siembro sonrisas crece la verdadera felicidad que creía conocer y de la cual solo conocía la unión de las letras, que formaba una palabra desconocida. Si cuando espero algo simplemente llega algo mejor, y me sigue sorprendiendo mi constante optimismo. Si la perfección que para mi no existía hoy se hace carne a mi lado, y ahora existe, y vivirlo es único. Si las miradas callan a todas las palabras por sentirse humilladas ante tanta expresión.

Contradicción. Hoy grito a los cuatro vientos todos mis silencios que pesan… y me siento tan liviana. Infinidad. No llego a conocer el infinito, pero solo un pedacito gratifica y llena el alma. Tuve que perder el corazón para que renaciera y logre conocer realmente su inmensidad.

martes, 26 de julio de 2011

Inmensidad

Andaba feliz sin comprender la felicidad, pero creyendo vivirla. Caminando sin esperar encontrar algo, descubrí un rio inmenso que me seducía a sumergirme, pero la desconfianza a algo tan nuevo hizo que desviara mi vista, sin poder borrar esa imagen paradisíaca de mi cabeza. Quise tomar otro camino pero todos conducían al mismo, esa primera visión, aunque bastante superficial, no pudo borrarse de mi, parecía que la retina tenía memoria, y la memoria tenía una corazonada.

Lejos pero cerca, buscando volver paso tras paso, sin posibilidad de pisar en falso, retomé el camino que había seguido, huella a huella, esperando volver a ver ese rio que mi mente jamás pudo ignorar. La segunda vista fue mucho más intensa, mucho más profunda. Escuchaba las piedras sumergidas como si me llamaran, como si me obligaran a dar el salto al lugar desconocido. Cerré los ojos y cumplí mi sospecha. Me empapé de esas aguas casi tibias, placenteras, sumamente interesantes. Me sentí humillada ante tal inmensidad, pero creí haber encontrado un lugar para quedarme. Sentí que era mi momento de disfrutar. Solamente ahí comprendí que la felicidad no se encuentra en el vacío de sí misma, que algo más esperaba, que algo más me esperaba.

Y hoy nado. Nado sonriente como si la tristeza no existiera. Nado relajada de descargar cargas añejas que me hacían sentir presa. Mi libertad ya no anda sola buscando un camino. Mi libertad consiguió romper el límite de la individualidad. Nado llena de escalofríos, pero de los lindos, porque ese rio me abraza y me hace adicta a él. Hoy me redescubro, ya no soy yo. Soy nosotros. Nosotros cómplices, felices. Y la inmensidad de ese rio no la llegué a descubrir, y hoy me hago también rio, y río de alegría. Y hoy, tengo un sinfín de fuerzas para nadar nuestro rio.

lunes, 25 de julio de 2011

(des)espero

Cuando las cosas no existían, y todo era pensamientos corriendo de aquí para allá en mentes que buscaban comprenderse, las ideas reinaban y, abstractas, llenaban al mundo de potencialidades infinitas. Cuando las cosas existieron, las ideas comenzaron a ser añejas, impenetrables, fósiles. Las cosas dominaron la existencia y la existencia no era importante más allá de las cosas.

Espero ansiosa el día en que las potencialidades se traduzcan en ideas, y no que las potencias impongan qué pensar. Espero ver a las ideas reflejadas en cosas, cosas puras, cosas simples y complejas, en cosas que llenen almas y no que llenen bolsillos. Espero no desesperar por este cambio, y espero no esperar este cambio sin construirlo. Espero no caer en el cuento sinfín, que nos hicieron creer, de que nada puede cambiar. Espero, dominar mis ideas.

miércoles, 13 de julio de 2011

El mundo gris.

Les presento al mundo gris. Este es un mundo que no conoce colores, ni texturas. A este mundo le faltan tonos que tiñan la vida. Se los presento con ganas de que jamás nadie lo conozca, que nadie lo viva, que nadie lo sienta. Que sea más lejano que Plutón. Que sea menos conocido que los extraterrestres. Un mundo, que espero que nunca sea mi mundo.

A este mundo le faltan sonrisas y le sobran espejos. Espejos que solo reflejan rostros vacíos, que miran su propio ombligo. Miran para adentro, por miedo a mirar la realidad. Miran la nada y creen vivir felices porque así no encuentran problemas, pero no saben que tampoco encuentran desafíos, ni alegrías. No festejan existir, no sufren existir. Son personas grises que les falta ver, personas grises que les falta conocer lo maravilloso que puede ser un mundo de sonrisas, un mundo de miradas, un mundo de colores.

Este mundo de espejos, es también un mundo de individualidades. Mundo del yo. Dividido en tantas partes como personas. La búsqueda del otro está pasada de moda. La única moda que existe es la que te dice qué prenda vestir, que aroma oler, que música disfrutar. Otra persona está de más. A este mundo gris le falta el color de la compañía. No se trata de príncipes azules que en realidad no existen. Hablo de otra persona que te permita conocer nuevos horizontes, que quiebre los moldes que uno mismo se impone, que te haga entender que el mundo es infinito para conocerlo en soledad. No entiende que el abrigo más grande es el de ir caminando tomados de la mano, ni tampoco entiende que las cosquillas en la panza no son un mito. Le falta, a este mundo, el color y el calor del otro.

En la balanza del mundo gris, lo que pesa no sacia. Atender a las demandas de lo que la publicidad te obliga a consumir ocupa un gran lugar, pero nunca sacia ni corazones ni cabezas. El lado de la balanza que está vacío es el que los hombres grises viven buscando, casi sin esperanzas, casi sin expectativas de lograr conseguir. Por no conocerlo, por no planteárselo, el otro lado de la balanza, el que en realidad pesa, no existe más que escondido, refugiado y camuflado en el deseo de los hombres.

viernes, 1 de julio de 2011

Locura

La locura es un invento. Se creó para que este mundo tan correcto tenga un escape en incoherencias, de las más lindas y de las más feas. Planea terminar con las limitaciones que los hombres se impusieron. Quiebra los moldes. Justifica la crueldad de algunos, y los miedos de otros.

Desvía la norma, y respalda su acción con el pretexto de ser una enfermedad. ¿Una enfermedad? Simplemente es la apertura a invertir la realidad, es la invitación al absurdo, el argumento de la tontería.

Mundo loco el que vivimos, con locos de todo tipo: locos lindos, locos que creemos inadaptados, locos que admiramos. Cuerdos son muchos locos que viven en su mundo mucho más sano. Locos son muchos cuerdos que creen ser locos para justificarse. Porque la locura es el refugio de los cobardes.