Ya se oye el silencio. Se eriza cada poro de mi piel, esperando que la suavidad de tus dedos desprolijos les tarareen una canción. Mis labios, esperan de tus palabras para que le abran el telón a mis dientes, y así te regale una sonrisa de las miles que tenemos acumuladas. Afuera, el baile de las hojas de los árboles, componen una sinfonía que mis oídos suelen ignorar, y sin embargo, en este momento, ese detalle inunda de perfección la escena. Tu respiración, inquieta y alborotada, no conoce al disimulo, pero logra camuflarse en el silencio, porque en este momento forma parte de él. El milagro de tus pies, enredados con los míos, me deja inmóvil, inerte. Pero tus párpados están cerrados, soñas con quién sabe qué, y mis ojos se deleitan con el manjar de esa imagen. Dormís, y todo es silencio.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
Sobre la Violencia de Genero.
Cuerpo de guitarra acostumbrado a los tormentos que la leyenda cultural le impone, parece no ser de carne y hueso, sino de piedra, fuerte e irrompible. Delicadeza que asombra, baila en el aire dejando una estela de suavidad, un perfume de talento. Padece sufrimientos propios y ajenos, dolencias heredadas, asignadas y asumidas. Lucha con viento en contra, caminando sobre clavos, descalza, despojada de protección. Entonces, ante tal inmensidad, el resentimiento, amigo de la envidia, se hace protagonista, intentando acosar tal maravilla. Es compromiso de todos no permitirlo, y obligación tuya denunciarlo.
martes, 15 de noviembre de 2011
Claroscuro.
Cae la noche, el frío la abraza. Sin ganas de nada da vueltas en la cama intentando dormir, pero el ruido de la lluvia, no se lo permite. Hace zapping en la televisión y no encuentra nada. La apaga. Escucha que el viento le silba una melodía tétrica. Se angustia. El miedo la persigue por un instante en el que cae un relámpago. Nunca sintió tanta oscuridad. Su aflicción no hace más que recorrerle el cuerpo y hacerle sentir que el aire es pesado, aplastante. Hasta que sin querer, espía por la ventana. Los pájaros juegan con la brisa y el sol acaricia al pasto. Es un día radiante.