lunes, 14 de marzo de 2011

El título está al final

Las raíces de mis árboles están para arriba, y las hojas bajo tierra. Mi invierno está tan caluroso, y mi verano tan fresco. Mis miedos súper valientes y mi valor acobardado en un rincón. Mientras los relojes avanzan el mío retrocede. Mis pies están bien altos y mis manos sosteniéndome. Mis nubes reflejan tanta luz, y mis soles me dan tanta sombra. Y no es sólo eso, mi mar está muy calmo, ni una ola, y mi río es un alboroto. Mis botellas de alcohol me tienen tan sobria, y mis vasos de agua me mantienen ebria.

(Todo, todo sos capaz de dar vuelta).

Mientras todos esperan etiquetas somos indocumentados. Cuando todos festejan otro mes cumplido, nosotros festejamos cada día el estar juntos, sin calendarios que nos obliguen a así hacerlo. Mientras todos se llenan la boca de palabras, nosotros la llenamos de besos.

(Todo está en orden).


Revés al todo

sábado, 12 de marzo de 2011

Ei Ei Ei.

Si hoy no tengo miedo de caminar sola, es porque siempre tengo a una persona caminando al lado mío, aún en soledad. Que hoy me atreva a tirarme a un abismo sin ningún tipo de seguridad, es porque sé que tengo un paracaídas siempre en la espalda, que sabe rescatarme, y hacerme llegar al piso con una sonrisa, no tan grande como la suya. Por suerte hoy no me preocupo por enfermarme, porque tengo a alguien que sabe curar todas las enfermedades, aunque ni la propia ciencia la conozca, y siempre es la misma receta: un abrazo bien fuerte, que nadie sabe dar igual. Tampoco tengo temor de sentirme aburrida, porque tengo en mi memoria tantas anécdotas capaces de volverme a sacar una sonrisa, que ese no es un problema. ¿Miedo a la resignación? Imposible, alguien siempre me genera confianza, hasta en cosas que uno cree imposibles, para inflarme el pecho de valor, aunque tenga que pelear contra 150 personas con una sola mano. Podría asustarme de cansarme de caminar, pero tengo un par de pies de repuesto, que siempre llegan a la hora justa. A veces me asusta quedarme sin palabras, pero me acuerdo de alguien, que inspira hasta a un analfabeto y me hace sentir un diccionario aunque esté bloqueada. Lo único que si me da miedo, es sentir envidia, de conocer a esa persona que sabe hacer todo tan bien, que sabe cuándo y por qué me pasa todo más que yo misma, de tener tan cerca a la persona que no es perfecta porque no me gusta la perfección, pero se le acerca tanto que hasta la perfección se asusta… pero ese miedo se va, cuando sé que a esa persona la tengo al lado mío, como guía y motor, como una amiga, como mi hermana, y para siempre.

martes, 1 de marzo de 2011

Día o noche

Un día que era noche, el sol se sintió humillado. Porque vió de lejos que noche era amigos despreocupados por horarios y obligaciones, noche era cena en familia, era estrellas brillando y llenando la memoria de alegrías, era tranquilidad y silencio, era grillos cantanto sin que nadie los ignore, noche era frío de abrazos, y noche era también alegría de algunos viciosos.

Pero no sabía que la luna se sentía avergonzada de no abrigar a los nenes jugando en las plazas, ni de iluminar las mañanas en las que se necesita un poco de luz para empezar. Tampoco sabía que era capaz de tardes de mates con amigos, ni que regalaba a todos una imagen en la retina que jamás se desprendería de alguien: el amanecer.

Noche es fuego encendido iluminando recuerdos de un pasado cercano, y día es brasas que olvidan ese momento. Pero día es vivencias únicas que noche solo las percibe un tanto borroneadas por alguna compañía en forma de botella.

Noche y día, luna y sol, oscuridad y claridad, se celan constantemente, se sienten humillados, pero no se juntan, por temor a sentirse completos.