Solo
cuando tus oídos no escuchen lo que mi boca no pronuncie porque mi voz calle lo
que mis ojos ven y mi cabeza razona, solo ahí, voy a ser una más. Pero mientras
mi garganta grite lo que mis ojos ven, sin miedos ni temores, mientras mis
sentidos le den sentido a lo que quiero ser, voy a ser libre. Y quienes
escuchen lo que los obligan a escuchar y repitan lo que les obligan a repetir,
van a ser pobres presos de sus no pensamientos.