lunes, 5 de septiembre de 2011

Fa.

Compañera de horas de risa, contagiosa o sin sentido. Compinche en horas de llanto, por el primer amor no correspondido o por la primera pérdida que todavía no acostumbramos a superar. Mi sombra a la hora de estar juntas haciendo nada, mirando el piso o decorando los minutos que pasan porque nunca frenan, nuestra presencia basta para que un momento juntas sea un momento que valga la pena guardar en nuestra memoria, que parece no tener un límite de capacidad. La vergüenza no conoce nuestra amistad porque jamás nos tocó la puerta. Los celos nos recorren las venas por miedo a que alguien más pueda reconocer semejante inmensidad de persona y quiera apropiarse de algo que ya tiene dueño. Un pasado ancestral nos recorre, y nos va a seguir recorriendo, porque el camino que tenemos para recorrer a la par es infinito, las ganas de llenar el álbum de recuerdos tiene muchas más páginas que escribir, y un pasado nos condena a ser atraídas como con un imán.
El día que le falten sonrisas recorrería todo el mundo, le regalaría sonrisas a cada persona que me cruce, y juntaría todas las que me devolvieron para dárselas, y que nunca más le falten. Cuando le falte abrigo a su corazón, voy a tejerle bufandas de compañía, para ahuyentar los vientos helados que quieran molestarla. Cuando el destino le juegue una mala pasada, con aguja e hilo en mano me las voy a arreglar para coserme a ella, me voy a convertir en costurera aunque no sepa ni coser un botón, para que ni conozca la palabra soledad
Porque tantas veces me regaló sonrisas, tantas veces me abrigó el pecho, tantas veces estuvo al pié del cañón a mi lado, es que tengo todo para devolverle.